|
RELATO 11
8 de enero ----------
Ah! Me estaba acordando de lo bien que lo pasamos el otro día. Me gusta el coche que te has comprado, aunque deberías apretar un poco menos el acelerador.
15 de enero -----------
¡Cómo me reí contigo ayer! Me gusta verte contento. Desde que lo dejaste con Marta en verano, te veo más animado cada día. Supongo que lo pasaste mal al principio, aunque no decías nada. Es normal que duela un poco, ¡son 7 años! pero verás como pronto se va pasando el mal trago. Al menos yo te veo bastante recuperado. Me importa, eres mi mejor amigo.
20 de enero -----------
¿Te parece si quedamos mañana? Me encanta salir contigo, aunque no hagamos nada especial, pero se me pasan las hora charlando y riendo contigo. ¿Te acuerdas cuando nos conocimos? Fue en la cena de cumpleaños de mi primo, hace 2 años y medio. Marta y tú os sentabais frente a mí y aunque hablé poco con vosotros me caíste bien. Nos vimos por 2ª vez 3 meses después en aquella excursión al embalse. ¡Qué bien lo pasamos los 7! Después de comer todos se metieron en el agua pero tú te quedaste charlando conmigo. ¡Te gusta nadar tan poco como a mí! Creo que aquel día conectamos. Era como si fuéramos amigos desde hace años.
28 de enero ------------
No sé qué me pasa. Últimamente me acuerdo a menudo de tí pero ayer en el trabajo te tuve metido en la cabeza toda la tarde.
12 de febrero ------------
Llevo 2 semanas con un nudo constante en el estómago. A estas alturas está bastante claro qué es lo que me pasa. Es increíble volver a sentir mariposas en el estómago. Lo que siento es que pasado mañana no podré verte. Tengo una cena de cumpleaños, ¡ya es casualidad!. Bueno, dentro de 5 días es el tuyo. El regalo que te he comprado no es muy original pero espero que te guste. Aunque espero verte antes.
17 de febrero -------------
Felicidades. Por cierto, me encantó el beso de anoche. Bienvenido a mi vida.
RELATO 12
MI GRAN AMOR
Mi nombre es lo de menos en esta pequeña historia. Soy una chica como tantas otras, que ha vivido un cuento de hadas, una bonita historia de amor, pero, imposible de cumplir, puesto que en toda historia de amor, lo bonito es que sea recíproca, o que se pueda llevar a cabo, ¿no? Esta historia, comienza un verano hace unos cuantos años... Yo era una chica dulce, muy amiga de sus amigas, pero tenía dentro de mi un enorme peso, una gran carga familiar, toda la vida, me habían hecho sentir un “trapo” y yo me creía que lo era. Tenía la autoestima por los suelos, creía que no valía para nada y no le veía mucho sentido a mi vida... Un día fui a pasear, y me senté en lo alto de un pequeño monte, desde donde veía el mar y las gaviotas volando sobre él, tranquilas, libres, felices... Ahí conseguí encontrar mis momentos de paz, de tranquilidad, en los que no tenía miedo, y empecé a escribir una especie de Diario, en que contaba mis sentimientos, mis vivencias... Y todas las tardes, repetía ese paseo, me pasaba ese rato allí, y era mi momento de felicidad, de escapatoria, de mi pequeña cárcel en la que me sentía encerrada.
Pero, en ese monte, no estaba sola, había niños con sus madres o cuidadoras tomando el sol, gente paseando, gente sentada simplemente como yo admirando el mar, y también gente haciendo footing... Y así conocí a Dani...
Un día estaba tan ensimismada, en escribir el diario, que no me di cuenta, de que empezó a hacer aire, y en un fuerte soplo de aire, se me llevó el gorro que tenía puesto en la cabeza... Eché a correr detrás de él, a ver si lo podía alcanzar, pero, no había manera, hasta que unos pasos delante de mí, le vi a él.. Estaba haciendo footing, y al ver mi lucha por recuperar mi gorro, y que era incapaz, corrió tras él, y consiguió atraparlo, y con una bonita sonrisa, me lo devolvió: -“Aquí lo tienes, sujétalo bien ahora, no se te vuelva a escapar” -Muchas gracias-le dije sonrojándome, pero, incapaz, de articular media palabra más... -Adiós -Adiós
Era un chico guapísimo..., moreno, alto, con unos ojos verdes preciosos..., no podía apartar mi mirada de él... Pasaron los días, y cada vez que me iba al monte, le veía pasar corriendo por delante de mí, pero, siempre se giraba, y con su preciosa sonrisa, me saludaba... Desde entonces, no puede dejar de pensar en él..., mi corazón palpitaba con muchísima fuerza cada vez que le veía pasar, y sentía como si un fuego me quemase dentro... Una tarde, de nuevo allí, yo me sentía muy triste, veía el panorama muy negro en mi hogar, y cada vez me hacían sentir peor, más hundida, y no pude evitar echarme a llorar... Y en ese momento pasó él por allí. Se paró y se sentó a mi lado: -¿Estás bien? -Sí, si -le dije procurando ocultar mis lágrimas...
Y se quedó un rato allí charlando conmigo, de nada transcendente, simplemente haciéndome reír, conociéndonos un poquito... En los días sucesivos, siempre se sentaba un ratito conmigo, y charlábamos sin parar... empezó a hablarme de su vida, era un chico con un gran corazón, dedicado a los demás en su tiempo libre, y en su trabajo, luchador ante las injusticias. Empezamos a quedar, a ir a pasear, a tomar algo y empecé a hablarle de mi vida... me costó mucho, pero, con mucha paciencia, me ayudó, me abrió los ojos, y me hizo entender lo valiosos que somos cada uno de nosotros en la vida, me hizo ver que era una persona maltratada, y que debía quererme un poquito más, que yo era una persona muy valiosa... Y llegó el primer beso... Un día me cogió de la barbilla, se acercó lentamente a mí, y me dijo...”no tengas miedo”...,”no te voy a hacer daño, confía en mi”, y me besó... Era el beso más tierno y maravilloso que en mi vida había recibido... y me parecía increíble lo que me estaba sucediendo... ¿cómo un chico así se podía fijar en mi?, yo no era guapa precisamente, era gordita, y me parecía imposible lo que me estaba ocurriendo... -Dani,-le dije- no nos equivoquemos, no soy la mujer de tu vida, ya ves como soy, como es mi vida... -Ssssssshhhh, me dijo, y me volvió a besar, y a ese beso, siguió otro, y otro... y comenzamos una bonita relación que duró varios años... en la que yo conseguí crecer como adulto un poquito más, y quererme un poquito más como persona, siempre con su apoyo, y sobretodo su paciencia y su cariño...
Pero, todo lo bueno, llega a su fin... Un buen día, se tuvo que ir... en su trabajo lo destinaron a México... y yo no le pude seguir... Somos grandes amigos, pero, hoy años después, él tiene su vida allí, y yo aquí; él se ha casado, y tiene dos niños preciosos..., pero, yo nunca le olvidaré y agradeceré todo lo que ha hecho por mí, pues ha sido... EL GRAN AMOR DE MI VIDA
RELATO 13
Amor no esperado
Solía ir de capullo en capullo, día tras día. Aunque encontré en varias ocasiones a buenos candidatos, y a pesar de que me gustaban, no dejaba que entrarán en mi vida. Ahora lo pienso y fui tonta, pero quizás no estaba preparada en ese momento para tener una relación. Era una niña adolescente y diría que sigo siéndolo. Él vino a mi vida sin llamar a la puerta y sin pedir permiso. Se presentó y entró como otro conocido cualquiera. Poco a poco, fue ganando mi amistad y simpatía. Tenía algo que me gustaba pero no lo veía como pareja. No me lo cuestionaba si quiera. Poco a poco, yo fui gustándole más y respecto a mí, cada día me gustaba más como amigo. Confiaba en él, salía con él, compartía todos mis “temores” con él.
Un día me regaló una rosa. Ahí me abrió un poco los ojos de que quizás le gustaba. No obstante, como a mi no me gustaba físicamente no le di mucha importancia. Pasaron los días y me regaló mi primer ramo de rosas con un peluche!!! Al principio, era esquiva con el peluche ni fu ni fa. Poco a poco, lo fui tocando y empecé a dormir con él. Hoy es mi compañero inseparable de sueños y mi amigo de batallas. El peluche y mi gran amor no esperado. Un niño adolescente, tal y como yo era, tal y como yo soy.
|