Página principal  |  Contacto  

Correo electrónico:

Contraseña:

Registrarse ahora!

¿Has olvidado tu contraseña?

SAN LA MUERTE
 
Novedades
  Únete ahora
  Panel de mensajes 
  Galería de imágenes 
 Archivos y documentos 
 Encuestas y Test 
  Lista de Participantes
 
 
  Herramientas
 
*HISTORIA DEL SEÑOR LA MUERTE*: HISTORIA DEL SEÑOR LA MUERTE
Elegir otro panel de mensajes
Tema anterior  Tema siguiente
Respuesta  Mensaje 1 de 1 en el tema 
De: Maby288  (Mensaje original) Enviado: 07/06/2009 01:39

En sur América se encuentra enclavada en la porción final del territorio la República Argentina, en cuyo territorio se encuentra la Provincia de Corrientes que limita al norte con el río Paraná que la separa de la República del Paraguay; al oeste del río Paraná forma los límites con la provincia del Chaco y Santa fe, al sur los ríos Guayquiraró y Mocoretá, con sus afluentes los arroyos Basualdo y Tuna, la deslindan de la provincia de Entre Ríos; al este el río Uruguay la separa de la República del Uruguay y del Brasil, finalmente al nordeste los arroyos Chimiray e Itaembé determinan la separación con la provincia de Misiones, dentro de la provincia de Corrientes se encuentra situada la ciudad de Saladas, situada en el centro del departamento de su nombre, el que sirve de capital, ocupa una cuchilla elevada de piso arenoso y firme, que se extiende por el norte hasta el bañado del arroyo Ambrosio, Por el sur y oeste hasta las cañadas de Aranda y Satungo y por el este hasta la Colonia Cabral. Esta loma con un ancho mas o menos 5 Km, es de tierra fértil, ligeramente ondulada, en cuyos senos se forman magníficas lagunas de agua potable, 7 de ellas de aguas saladas que han dado el nombre al lugar. Dentro del municipio se encuentran las lagunas Guazú, Chilca, Soto, Rey, La Cruz, La Carumbé entre otras. Fue un vecindario de muy antigua data, en las crónicas coloniales aparece denominado "San José de las siete lagunas saladas". En el mapa se ve de color oscuro la porción territorial que ocupa Saladas en el mapa de

la provincia de Corrientes, los orígenes del vecindario de Saladas se remontan a los primeros días del siglo XVIII. Según Azara fue una "guardia" establecida para proteger las explotaciones ganaderas, cuya antigüedad toma de una inscripción que advirtió en la puerta de su Iglesia, en enero de 1703. Que queda reflejada en el escudo de saladas.Esta guardia era asistida por tribus de guaraníes agricultores, compañeros de los españoles en sus expediciones guerreras, que habían sido aniquiladas por los indios tapes en 1707.

El desconcierto traído por la guerra de los tapes, y de los abipones del chaco, duró hasta 1744, en que Saladas vuelve a tener importancia. Se convierte en un centro cuyos vecinos eran accioneros del ganado alzado, para cuya exportación lograron entenderse con los indios.

Los españoles quedaron perplejos cuando los indios que habitaban éste lugar antes de salir a realizar sus ocupaciones se encomendaban a los que ellos denominaban un "fetiche o talismán" que representaba a un hombre descarnado en posición fetal o sentado al cual los indígenas le llamaban ÑANDERU GUAZÚ o TUPA, y que muchos siglos antes de que los españoles descubriesen América se cree que según la tradición oral fue en el año 800 de nuestra era lo que sería aproximadamente hace 1200 años y ateniéndonos siempre como fuente la tradición oral Dios Padre se le hace presente a un cacique guaraní de aspecto flaco y descarnado se le revela como TUPAo ÑANDERU GUAZÚ y se sienta de cuclillas a conversar con el cacique y le cuenta que en el cielo hay una pieza llena de velas, una mas grande y otras mas pequeña, todas encendidas y le explica que las velas representan la vida de los hombres y que no todos tienen el mismo tiempo de vida y que cuando se apagaba el hombre moría y su alma era arrancada de su cuerpo para ser llevado a su juicio. De ahí que en las estampitas actuales aparece con la guadaña, ya que en las primeras tallas aparece en posición fetal o sentado, y le dice que debía encomendarse el cacique con todo su pueblo tanto en vida como para poder tener una buena muerte, de allí nace el nombre Señor de la Buena Muerte.

Las primeras tallas eran de madera blanda, luego de huesos de animales, generalmente de fieras salvajes que atacaban de imprevisto, y que el indio cazador lograba darle muerte y salvar su vida.

En la ciudad de Saladas a través de los siglos la devoción al Señor de la Buena Muerte o San la Muerte, San Justo, abogado de lo imposible, entre alguno de los nombres con lo que es conocido no ha disminuido para nada con el paso del tiempo y a través de la historia de Saladas hubo muchísimas personas que se han dedicado a rendirles tributos, que entre las conocidas voy a citar a don Ricardo Pérez, don Cecilio Blanco don Elías y doña María, pero es el objetivo de ésta página el contar la historia tal vez un poco increíble pero 100% real de lo que me ocurrió, hace ya algunos años me ha tocado ser vivo testigo de lo que a continuación voy a detallar, ya que todavía están vivos los que junto conmigo fueron testigos y partícipe de éste suceso, un día unos amigos míos me vinieron a buscar para que con una horqueta de durazno les localizace un lugar en donde hubiera una napa o bucha de agua subterránea, como ancestralmente se buscó agua y cuya técnica la he manejado desde hace muchísimos años lo cierto es que buscan un día de verano ardiente temprano para ocupar las primeras horas del alba y el fresco de la mañana temprano, nos dirigimos a un lugar a unos pocos kilómetros de aquí pero que es aún parte del territorio de Saladas, luego de inspeccionar el lugar y que me expresaran el lugar donde querían cavar el pozo para balde de agua, me dispuse pues a localizar una napa de agua que sea dulce, y al cabo de unos pocos minutos localicé un lugar donde parecía ser el ideal y los dueños de la casa me dicen si deseo acompañarle en su trabajo ya que me une una profunda amistad a esta familia y decido quedarme hasta entrada la tarde, para las diez de la mañana y cuando el calor se estaba haciendo sentir con todo su rigor uno de los que estaban cavando el pozo me llama a gritos, y me tira a mis pies una especie de envoltura o pequeño paquete de unos quince centímetros de largo por unos siete centímetros de ancho por unos cinco centímetros de espesor, un "paquetito" mas parecido a una atadura o doble atadura con cuero de vaca, por cierto todo podrido y en algunas partes los tientos tenían aún pelitos del cuero vacuno, lo miramos asombrados y un poco azorados y ante la desconfianza de parte mía lo tiré a un balde de albañil plástico en un costado, y se siguió cavando el pozo hasta hasta llegar a los cuatro metros ochenta centímetros en donde se encontró una hermosa filtración y se decidió bajar el aro para empezar a calzar el pozo ahí mismo y así fue que les acompañé a poner las primeras hiladas de ladrillos hasta que

las fuerzas nos abandonaron y la noche se empezó a sentir así pues me trajeron al pueblo a mi ANCESTRAL HOGAR, al bajar me pregunta uno de mis amigos "que hacemos con esto pues el aparejo con que bajó el aro, los baldes y una de las palas eran mía, le contesto que me deje ese balde en el patio cerca de una canilla que tengo, al otro día sin curiosidad lleno el balde de agua y lo pongo a "ablandar debajo de un acoplado que tengo en un galponcito en el patio", con la intención de a la tarde cuando me pongo a regar mis plantas como lo hago habitualmente, lo cierto es que olvidé y me fui olvidando hasta que pasaron unos meses, pero aquí comienza mi odisea, desde la cuarta o quinta semana que estaba el balde debajo del acoplado comenzó mi esposa a tener pesadillas en las que le aparecía un hombre con una capa negra que no dejaba ver su rostro y allí ella se despertaba sobresaltada, al principio se le culpó al dolor por la pérdida de un familiar nuestro que hasta el día de hoy la lloramos, en lo segundo a los nervios destrozados por la larga agonía de este ser querido que había muerto y su completa atención que demandó, lo cierto es que todas las noches se venía repitiendo este suceso, consultados los médicos, y digo los médicos porque fueron varios, tanto en nuestra localidad como en la capital provincial le prescribieron cierta cantidad de tranquilizantes,relajantes y todas las cosas que los galenos suelen recetar, lo cierto es que nada surgió efecto se procedió a recurrir a un psicólogo y a un neurólogo, después a "mediquillos" que al igual que los galenos no lograron solucionar este problema que para ese entonces yo llevaba varios meses y se estaba haciendo ya aceptable, un día concurrí a la Parroquia y solicité al sacerdote que venga a NUESTRO ANCESTRAL HOGAR a dar una bendición y si fuera posible en términos campechanos le rece un EXORCISMO A MI DORMITORIO Y A MI ESPOSA, lo cierto es que esa noche no se cumplió el sueño, durmió mi esposa tranquila, pero al otro día a la hora en que era habitual el sueño se traspasó a mí y es ahí donde comienza lo que para algunos es un poco increíble pero es cierto, me apareció un hombre con una capa negra con la capucha al estilo franciscano y se sentó a la altura de mis pies en la cama y me interroga de la siguiente manera "PORQUE ME HACES ESTO, PORQUE ME TIENES TIRADO", yo que no puedo de hacer honor a mi sangre oriental en mi sueño le encrepo y le digo que no es de hombre el hablar sin mostrar la cara, que eso hacen los cobardes, a lo que me contesta "HE ESPERADO TANTO TIEMPO PARA VENIR CONTIGO Y ME DAÑAS DE ESTA MANERA TAN CRUEL", yo respondo que jamás conscientemente había causado daño a nadie ya que suelo ser una persona que raramente discuto y peleo, el me contesta "ME HIERE TU PRODECER", yo le respondo que se demuestre pues no se de que me habla, y allí giró hacia mí y se bajó la capucha y me quedé atónito en mi sueño pues era una calavera la que me estaba hablando, y me dijo "YO SOY EL SEÑOR DE LA MUERTE Y HE ESPERADO TANTO TIEMPO PARA VENIR A ESTAR CONTIGO Y PROTEGERTE Y A OBRAR TANTOS MILAGROS PARA TU HOGAR Y QUE CON FE ME SOLICITEN GRACIAS YO LAS CONCEDERE SIEMPRE QUE SEAN JUSTAS", y se calló y yo le respondo que jamás hemos tenido en nuestro hogar el Señor la Muerte, y "ME RESPONDE TE ESPERÉ ENCERRADO Y AHORA ME TIENES TIRADO EN UN BALDE DEBAJO DEL ACOPLADO", dicho esto desapareció de mi sueño y desperté sobresaltado y le desperté a mi esposa y ante nuestra sorpresa quedó por largo tiempo en el borde de la cama la marca de que alguien estuvo sentado, de inmediato con su ayuda nos dirigimos así con la ropa que estábamos al patio y nos pusimos a revisar el contenido del balde y ante nuestro estupor encontramos en el envoltorio de cuero todo podrido una imagencita del SEÑOR DE LA MUERTE llena de barro y con papeles envuelta dentro del cuero, carcomida porque pareciera que era de plomo o antimonio y el correr del tiempo carcomió parte del metal y ante nuestra euforia nosotros contribuimos a deteriorarla mas aun porque mi esposa busco un cepillo de lavar ropa y con eso lo limpiamos, por suerte tenemos una amiga que es arquitecta y se dedica a restaurar cosas en la capital provincial y le mandamos esa misma madrugada en una combi, a la mañana ella me llamó y me sugirió algunas cosas para la restauración de la imagencita, lo cierto es que veinte días después me enviaba nuevamente la imágen totalmente restaurada y no parecía la misma y desde de allí se venera en nuestro hogar.

Son innumerables las personas y los milagros que ha realizado y siempre se presenta en sueños y cuida a sus devotos, esa es la historia de esta MILAGROSA IMAGEN, pero aquí no termina los sucesos increíbles, nuestra casa consta con una capilla privada como tenían todas las antiguas casas ya que nuestra casa fue construida en el año 1748 y como era costumbre de la época las familias adineradas tenían sus propias capillas privadas o en algunos casos los llamados oratorios, lo cierto es que en el año 1995 mando a demoler la antigua capilla de la casa para construir una nueva y mas grande, cuando la milagrosa imagen del Señor de la Buena Muerte me es enviada una ves restaurada de la capital provincial yo decido poner esa imagen en el Altar Mayor de Nuestra Capilla , y allí comienza una serie de sucesos increíbles, al otro día la Milagrosa Imagen no se encontraba en la capilla, me volví loco buscando y para mi sorpresa se encontraba en una silleta de madera en un rincón entre la pared y una heladera, lugar en que habitualmente me solía sentar a descansar ya que allí se encuentra una meza de trabajo, vuelvo a llevar la milagrosa imagen a la capilla y esta ves cierro con candado la puerta de acceso que comunica interiormente a la casa con la capilla tomando la precausión de cerrar una segunda puerta de madera, al otro día me levanto y voy con las llaves a abrir la puerta de la capilla y la Milagrosa Imagen nuevamente no estaba dentro de la capilla, vengo exasperado y vuelve a estar en la silleta en el rincón, a la noche la volví a colocar en la capilla, volví a cerrar la puerta de reja con candado, tomé la precaución de poner 2 candados adicionales, cerré la puerta de madera y cerré con candado la puerta del despacho que sería el nexo de conexión con la puerta interna de la capilla, lleve todas las llaves con sus respectivos duplicados y la puse debajo de mi almohada, al otro día me levanto abro la puerta del despacho, abro la puerta de madera de la capilla, abro la puerta de reja de la capilla voy hacia el Altar Mayor y nuevamente la Milagrosa Imagen no estaba allí, mi desconcierto fue total, decido llevar la Milagrosa Imagen a mi meza de luz, esa noche cierro la puerta del pasillo que da al dormitorio, con llave, cierro la puerta de mi dormitorio con llave y la llave la pongo debajo de mi almohada dejando la Milagrosa Imagen a los pies de mi velador en la mesa de luz, me costó mucho conciliar el sueño pero como a las tres de la madrugada logré dormir, cuando me despierto prendo la luz y la Milagrosa Imágen no estaba en la mesa de luz, estaba una vez mas en la silleta, a partir de ese momento entendí que el Señor de la Buena Muerte había elegido ese rincón para que se le arme su Santuario y aunque yo no podía entender porque respeté su decisión, ese mismo día le armamos un provisorio altar, no tardó en convertirse en lo que hoy es en donde se encuentra innumerables placas de agradecimientos en donde todos los días se prende velas, en donde todos los días se reza y es el lugar en que el Señor de la Buena Muerte a elegido para dispensarrnos todas sus gracias.Ahora quiero compartir con ustedes como me entero por puro accidente que existía la bendición del Señor de la Buena Muerte, un día fui a visitar a un amigo mío que había sido ascendido a comisario y que se le había asignado como jurisdicción un pueblito cerca del Estero del Ibera, no quise desaprovechar la oportunidad para salir a cazar ya que a ambos nos gusta la caza deportiva, en una piragua nos internamos en el Estero del Ibera, al ser él la autoridad recién llegada a la zona los pocos puebleros que íbamos encontrando en los islotes se desarmaban en atenciones para con nosotros, ya pasado el medio día me pregunta si decido acompañarlo en Estero adentro rumbo a un pequeño islote en donde vivía un muchacho llamado "Moncho" que se dedicaba a marisquear, ya que el le llevaba de agradecimiento 2 cajas de cartuchos de escopeta y una provista de mercaderías porque ni bien asumió como comisario el "Moncho" como lo llamaba le había acercado como regalo unos carpinchos faenado al flamante comisario como prueba de buena voluntad, un signo muy frecuente entre la gente sencilla y humilde del interior de los pueblos correntinos que desgraciadamente está en extinción, llegamos como a las 4:30 hs de la tarde y nos recibió una venerable anciana de unos 86 años que hablaba mitad guaraní y mitad castellano que resultó ser la abuela de "Moncho" que nos manifiesta que su nieto de nombre Ramón estaba marisqueando, nos sentamos a la sombra de unos

poderosos árboles y al poco tiempo vemos asomar en la tranquilidad del Estero una canoa hecha con madera de timbó cuando desde la cercanía nos divisó el "Moncho", apresuró los remos para llegar donde estábamos, mi amigo me presentó a este simpático poblador de los Esteros con el que intercambiamos largas conversaciones, nos regaló varios cueros de curiyú curtido y un magnífico carpincho que había cazado esa mañana, iba entrando la tarde y yo no quería quedar de noche en el medio de los Esteros, antes de despedirnos esta venerable anciana nos manifiesta que nos va a dar la bendición y para mi sorpresa la bendición era del Señor de la Buena Muerte para que nos libre de todo peligro, doña Mercedes nos hace pasar a mi amigo y a mi dentro del rancho alumbrado por un candil en cuyo altar se encuentra entre la imagen de Santa Catalina y la Virgen de Itatí una imagen del Señor de la Buena Muerte hecha en hueso de unos 4cm de altura, por suerte yo había llevado mi cámara fotográfica y un pequeño grabadorcito en el que pude grabar como doña Mercedes nos imponía a mi amigo y a mi la bendición que dice así: he aquí la bendición del Señor de la Buena Muerte, huid enemigos, el mal retrocede, los caminos se allanan, porque el Señor de la Buena Muerte me bendice y protege de día y de noche, el cuida mis pasos, el cuida mis sueños, el siempre me guarda, de todo peligro, de todo accidente, de toda desgracia, porque escucha mis ruegos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén, le pregunto a doña Mercedes quien le enseño esta bendición y de quien era la imagen del Señor de la Muerte en lo cual nos había impuesto la bendición, me cuenta doña Mercedes que esa imagen perteneció a su bis abuelo y que era una reliquia que le había protegido de innumerables peligros y que dicha bendición le había sido transmitida en forma oral por la madre de su bis abuelo y que a la muerte de este hereda el Santo su abuela y que a la muerte de su abuela la hereda su mamá y que a la muerte de su madre la hereda doña Mercedes con la tradición oral de generaciones de imponer esta bendición, puedo asegurar sin ningún tipo de error que ese día la presa mas bonita de la cacería fue el enterarme que existía una bendición del Señor de la Muerte y el poder de haberla recibido y de poder haberla grabado, ya de regreso rebobinaba el cessett una y otra ves porque me parecía increíble lo que había pasado, ni bien llegué a Saladas mandé a imprimir 100 estampitas con la bendición, en menos de un mes había entregado todas, mandé pues a imprimir muchas más, tantas que hasta el día de hoy se me hace imposible saber la cantidad exacta que se lleva impresa hasta el momento, lo cierto es que todo aquel que lleve consigo ésta antigua bendición y siempre que tenga fe está a salvo de innumerables peligros, ahora que les he contado mi historia quisiera darle un pantallazo de otras historias del Señor de la Muerte que tuvieron lugar en Saladas, existía la estancia La Esperanza en el territorio que actualmente comprenden las estancias San Fernando y la Merced y había una bonita capilla dedicada la Señor de la Muerte en donde existía una muy bonita imágen confeccionada por un platero de la localidad en 1887 en oro macizo y que muy orgullosamente digo tuve la dicha de conocerla en la década a fines de 1800 que comprende entre los años 1890 y 1905 el gaucho Olegario Álvarez solía ir a rezar y a pedir protección y/o guareserce de los militares que lo buscaban para matarlo, en 1912 dicha capilla es demolida por lo nuevos dueños de la estancia y deja de llamarse, Estancia la Esperanza y la imágen es llevada por una lavandera del lugar a su domicilio en el Pago Alegre y fue traspazada por varias generaciones, hasta que en el año 1980 la hereda un nieto que la mandó a fundir para hacer una bombilla de oro.

Quiero compartir con ustedes un pequeño resumen del Señor de la Buena Muerte de la Estancia San Carlos, en el año 1858 llegan a Saladas un matrimonio de Maronitas Libaneses huyendo de la dominación Otomana en que había caído el Líbano, se establecen en una gran casona en la calle Comercio y entre sus primeras adquisiciones compran la Estancia San Carlos para sorpresa de este matrimonio compuesto por Don Elías y Doña María se encuentran en el casco de la estancia los antiguos moradores dejaron un nicho en donde estaba una imágen del Señor de la Buena Muerte, de unos 7 u 8cm de alto hecha de hueso, y se interiorizan en esta extraña devoción, deciden demoler la precaria casa de barro y quebracho y edifican una nueva casa en ladrillos destinando una pieza de 4 metros de ancho por 9 metros de largo y mandan traer del Líbano madera de cedro para construirle un altar, pasó a ser la primera capilla privada del Señor de la Buena Muerte, en 1930 se le muere de peritonitis el menor de todos sus hijos y nueve días antes del hecho el Señor de la Buena Muerte se le aparece a María en sueños y le anuncia que lo va llevar su hijo mas chico de nombre Carlitos y que no tema porque el altísimo a decidido llevarlo puro y casto ante su presencia antes de que se corrompa, un 24 de Octubre de 1930, muere Carlitos de peritonitis y Doña María deciden traer la imagen del Señor de la Buena Muerte a su domicilio y disponen cerrar el lado de la galería que da a la calle Comercio para hacer allí una pieza especial para el Santo, y compran una araña de 4 cuerpos en plata fundida para la pieza del Santo y a la muerte de doña María, don Elías le regala el Santo a su hija Ana quien ésta en 1997 le regala a su nieto Carlos, actual propietario y fundador del centro de difusión al Señor de la Buena Muerte y quien junto a su esposa Adriana editan el boletín bimestral del Señor de la Buena Muerte, cuya tirada es de 1500 ejemplares de distribución gratuita.

El Señor de la Buena Muerte de doña Librada entre Paso Naranjo y Santo Domingo (Saladas) doña Librada recibe de la manos de su abuela al poco tiempo de casarse estando viviendo en la vecina localidad de Tatacua una imágen del Señor de la Buena Muerte de unos 10cm de alto hecha por los nativos del lugar de madera de palo santo que a su vez la abuela de doña Librada recibió de regalo de la tatarabuela quién fue quién la criara, en 1928 doña Librada se traslada con su esposo e hijos a un campito situado entre Paso Naranjo y Santo Domingo y de allí comenzó el incesante peregrinar de los lugareños ya que el Señor de la Buena Muerte de doña Libada era infalible, para los matrimonios desabenidos y para recuperar objetos perdidos, todos los años del 11 al 19 de agosto las rezadoras campechanas hacían galas de sus rezos en la novena, quedando reservado el día 20 para los agraciados musiqueros del lugar donde hacían volar sus compases entre asados y rezos, entre baile y recitados honrando al Señor de la Buena Muerte. En 1980 aproximadamente doña Librada por razones de salud se traslada al casco urbano de Saladas junto a su Santo, luego de una enfermedad fallece y su esposo reparte todos los Santos entre sus hijos, contrae nuevas nupcias, el Señor de la Buena Muerte y doña Librada se pierden en el tiempo y la historia.

El Señor de la Buena Muerte de don Ricardo Pérez tal vez esta imagen hecha en hueso de no mas de 8 o 9cm de alto fue el mayor exponente de la devoción del Señor de la Buena Muerte en Saladas ya que por muchas décadas peregrinos de todas partes del país han venido a rendir sus dávidas ante tal magnífica imágen y era famosa por su fiesta que duraba varios días ya que los conjuntos de música hacían colas para tirar sus canciones en honor al Señor de la Buena Muerte, quiso el destino que personas inescrupulosas sedientas de tierra en el año 1967 ambicionaron el lote de tierra en donde Ricardo Pérez vivía y valiéndose de la ignorancia y la bondad de este noble paisano le sacaron su casa y fue llevado a vivir con sus hijos en Buenos

Aires junto a su milagroso Santo y muere después de tristeza quedando el Santo en Buenos Aires, quisiera rescatar 2 vivencias, la primera que don Ricardo Pérez recibe de su padre cuyo nombre se ha perdido en el tiempo la imagen del Señor de la Muerte ya que él había llevado como reliquia en la guerra contra los Paraguayos (Guerra de la Triple Alianza) estando al mando de Bartolomé Mitre y saliendo ileso de todas las contiendas, este a su muerte le entrega el Santo a su hijo Ricardo en el año 1894 y desde allí don Ricardo fué su dueño hasta el día de su muerte, la segunda vivencia que me gustaría destacar es que el terreno que fue usurpado a Ricardo Pérez en donde se construyó una bonita casa de 2 pisos jamás se pudo terminar y antes que los usurpadores pudiesen cambiarse a la misma sin terminar fueron víctimas de atroces enfermedades muriendo el matrimonio, los hijos del matrimonio recurrieron a varios créditos para poder terminar la casa pero jamás le alcanzó el dinero, decidieron alquilar el terreno y a todos quienes alquilaron también les fue de la misma forma, una de las tradiciones que quedó de Ricardo Pérez es que se reza en la novena una antiquísima Súplica Letánica que se sigue rezando en la actualidad.

El Señor de la Muerte de don Cecilio Blanco, don Cecilio recibió de sus antepasados un Señor de la Buena Muerte de madera de unos 3cm de alto y siempre lo venero en su Casa y solía contar que cuando se encomendaba a su santo éste le solía aparecer en sueño y le solía conversar en guaraní, recuerdo una invocación que don Cecilio Blanco solía rezarle ante el altar del Señor de la Muerte con sus brazos extendidos y que nos ponía la piel de gallina cuando le escuchábamos rezar porque parecía verdaderamente que el Santo venía en su socorro cuando él lo llamaba.

La historia poca conocida del 4 de octubre del 1891 en Saladas, este sangriento y vandálico hecho que tuvo lugar hace 111 años, lo cierto es que 400 ciudadanos saladeños se reúnen secretamente en la loma y deciden enfrentar a las fuerzas gubernamentales siendo don Antonio Ruiz gobernador de Corrientes bajo la presidencia del doctor Juárez Selmán que tienen su origen en el estallido revolucionario del 1890 lo cierto es que hubo en Saladas una masacre de magnitudes apocalípticas y los opositores al gobierno al verse perdidos deciden encomendarse mientras huyen para salvar sus vidas al Señor de la Buena Muerte haciendo pública la promesa de que si el Señor de la Muerte le salvara sus vidas el 20 de agosto de 1892 se encargarían a título de mayor domo de los solemnes actos del Señor de la Muerte de la Estancia San Carlos cuya historia ya es mencionada y quisiera citar esta particularidad que copié del diario personal de un revolucionario que salvó su vida y que escribió lo siguiente "Saladas, 4 de Octubre de 1891 luego de ir a pedir permiso a los dueños de la estancia San Carlos me encaminé, montado en mi caballo ROCILLO a ir a rendir tributos a la milagrosa imágen del Señor de la Muerte que data del año 1700 y que me ha salvado la vida". En donde se deslumbra que la imagen de hueso de la Estancia San Carlos tiene en la actualidad 301 años.

Ahora quisiera compartir con ustedes la tradición de los hacheros que ya está en extinción, corría el mes de agosto del año 1979, habíamos ido junto a mí primero a comprar leña de espinillo y a las pocas horas estaban encerrados en el fondo del campo de los "Guazunchos" o "Delfino Cue", y me encontré con un anciano de unos 92 años que me cuenta que cuando todo ese campo era monte y el era chiquito tenía aproximadamente 10 años existía allí un obraje inglés que sacaban madera para hacer carbón para el ferrocarril, y que todavía allí se encuentra parte de las vías del trencito que sacaba la madera, me cuenta el señor de nombre Rosendo Benítez que su papá todos los 20 de agosto solía llevar junto a sus compañeros del obraje sus hachas, que eran sus herramientas de trabajo y las depositaban en los pies del altar de San la Muerte, para que éstos sean bendecidos por el "Santo" y así librarse de todo peligro, en especial de las picaduras de víboras y que cuando alguno era picado por alguna víbora ellos (los hacheros) clavaban en la tierra el hacha y le rezaban en guaraní una oración a San la Muerte y las pocas horas estaban completamente curados y volvían a sus labores, no sin antes colgar con un alambrecito a la víbora en cuestión por algún alambrado o árbol, era una especie de tributo a San la Muerte por su milagro, en la actualidad las pocas personas que se dedican a sacar leña de los campos siguen haciendo el mismo ritual pero ya con otros tintes como el de ser, que siempre tengan trabajo y puedan vender rápido la carga del carro de leña, lo cierto es que aún existe que todos los 20 de agosto depositan sus hachas como tributo a los pies de San la Muerte pidiendo su protección. Doña Telma Godoy era una señora de unos 86 años, había heredado de su papá un Señor de la Muerte de unos 4cm de altura con una base en plata y una simpatiquísima corona de plata, pero no solamente heredó el Santo, su padre le transmite antes de morir el secreto de cómo curar el mal tiempo con el Señor de la Muerte, práctica que hasta hoy día se conserva en Saladas y aunque los mas escépticos no lo crean las tormentas, los vientos muy fuertes, y hasta inclusive los tornados son literalmente curados o cortados, si bien la práctica de hacerlo con el secreto del Señor de la Muerte es practicada por una única persona en Saladas que lo hace en la actualidad, en los campos hoy todavía personas ancianas que curan el tiempo con el hacha, pero me voy a dedicar a doña Telma, como simpáticamente le llamábamos, tomaba el rosario en su mano, y entre las dos manos ponía la pequeña imagen del Señor de la Muerte y salía a su patio, y le apuntaba con su Santo hacia el lugar en donde venía el mal tiempo y trazaba en el aire con la imagen varias cruces mientras rezaba en guaraní su secreto, creer o reventar al rato pasaba el mal tiempo, doña Telma murió y con ella su secreto, pero aún existe un personaje en Saladas que cura el tiempo con el Señor de la Muerte y por estar unido a él y por su pedido no voy a dar su nombre, ya que él es la última persona que existe que sabe el secreto de cómo curar el tiempo con el Señor de la Muerte.

 



Primer  Anterior  Sin respuesta  Siguiente   .ltimo  
Anuncios:

 

©2014 - Gabito Grupos - Todos los derechos reservados