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Respuesta  Mensaje 1 de 7 en el tema 
De: kuki  (Mensaje original) Enviado: 04/08/2012 00:24

 


La vida y la muerte
Madre tuvo innumerables ocasiones de estudiar la muerte – el fenómeno del cadáver - , ya desde sus experimentos en Tlemen, siendo muy joven aun, y que hemos relatado en otra parte. Un día le preguntamos si era posible tener “la experiencia de la muerte sin morir”.

 

Y con su humor habitual nos respondió:

68.289 - ¡Seguro! Es posible tenerla incluso materialmente si… si la muerte es lo bastante corta como para que los médicos no tengan tiempo de declararte muerto!

Es necesario aclarar que Madre no tenía casi ninguna estima hacia la ciencia médica: “soy una atea de la medicina”, solía decir riéndose. Y nos viene a la memoria Sri Aurobindo:

Nos reímos del salvaje porque tiene fe en el brujo y curandero, pero el hombre civilizado ¿acaso es menos supersticioso con su fe en los médicos? El salvaje constata que repitiendo un cierto encantamiento, suele curarse de una cierta enfermedad, y tiene confianza. El enfermo civilizado constata que administrándose algunos remedios según una receta, a veces se cura de ciertas enfermedades, y tiene confianza. ¿Dónde esta la diferencia?

Madre incluso tuvo varias veces la experiencia un tanto penosa de estar muriéndose toda una noche dentro de otra persona, ya lo hemos contado.

 

Y además, todas aquellas “pequeñas muertes” en el momento del paso de la trama. Es precisamente ese momento del paso de un estado al otro lo que nos interesa, es ahí donde tenemos la oportunidad de dar con el secreto: cuando la cosa oscila. Los médicos os enumeraran toda clase de enfermedades posibles “que hacen que…”.

 

Pero no saben nada de la verdadera realidad del fenómeno. Es como explicar un accidente de coche por el número de piedrecillas que había sobre la carretera. Es asombroso como toda nuestra Ciencia se queda justo al margen, es una especie de caricatura mecánica de “algo” que se le escapa por completo.


He aquí uno de los primeros experimentos tras la primera salida de la trama en 1962, cuando Madre estaba todavía entrando y saliendo de la trama en un minúsculo vaivén incesante como en la frontera de dos estados:

62.89 – Es una curiosa sensación, una extraña percepción de dos funcionamientos (que ni siquiera están superpuestos, ni siquiera se puede decir que superpuestos), el funcionamiento verdadero del cuerpo y el funcionamiento deformado por el sentido individual del cuerpo individual (la pecera humana).

 

Son casi simultáneos, es por eso por lo que es tan difícil explicar… Es como si la consciencia fuera atraída o empujada o situada en una cierta posición, en la que los malos funcionamientos aparecen al instante (es decir, que se ha entrado en la trama), y aparecen al instante no como una consecuencia (de haber entrado ahí), sino porque la consciencia SE DA CUENTA de que existen.

Aquí empezamos ya a tocar un secreto. Madre parece decir que el mal funcionamiento (el que nos conduce finalmente a la muerte) no es la consciencia del hecho de agarrar todas las enfermedades que podían existir ya en el interior de la pecera, de la que se había salido provisionalmente, sino del hecho de que la consciencia se da cuenta de que existen.

 

Las enfermedades y la muerte están constantemente ahí, en nuestra pecera, latentes o manifiestas: es el estado mortal por definición; pero solo cuando la consciencia se da cuenta de su existencia les da una realidad.

 

No es la “enfermedad” lo que uno agarra en la pecera, es la consciencia falsa, esa es la verdadera “enfermedad” del medio humano, la única. Y prosigue Madre:

… Y entonces, si la consciencia se queda el suficiente tiempo en esa posición, eso produce lo que se suele llamar… “consecuencias”. El mal funcionamiento tiene “consecuencias”, son cosas pequeñísimas, malestares físicos si quieres. Y si la consciencia recobra se verdadera posición, todo eso cesa AL INSTANTE.

 

Entonces, algunas veces, es así (Madre entrecruza los dedos de su mano derecha con los dedos de su mano izquierda), esta posición y luego esta, esta posición y luego esta, en un intervalo de segundos (la entrada y la salida de la trama), así que se tiene la percepción casi simultanea de los dos funcionamientos. Eso es lo que me ha dado el conocimiento de la cosa, si no no la entendería; tan solo creería que se trata de un estado de buena salud, y que luego caigo en un estado de mala salud, pero no es eso, sencillamente es….

Todo, toda la sustancia, las vibraciones, siguen su curso normal, ¿sabes? es solo la percepción de la consciencia lo que cambia. Es por lo que si llevamos este conocimiento a sus ultimas consecuencias, es decir si lo generalizamos, la vida (lo que llamamos generalmente la “vida”, la vida física, la vida del cuerpo) y la muerte, son la MISMA cosa, SIMULTÁNEAMENTE; es solo la consciencia la que hace así y así, la que se desplaza así y así (mismo gesto con los dedos) No se si logro hacerme entender. ¡Pero es fantástico!...

¡Es fantástico!

 

No existe nada que sea la “muerte” ni un cáncer ni una tuberculosis ni un corazón enfermo…, lo que existe es una consciencia falsa en una posición falsa, que al instante origina una tuberculosis, un cáncer, etc., con todas sus consecuencias mortales. Y si se esta en la posición buena uno no se da cuenta de todo eso, y ya no hay cáncer, ni tuberculosos, ni enfermedad!

 

Es decir, que la enfermedad o la muerte están constantemente ahí, es el estado normal humano, y luego uno “se da cuenta” o no se da cuenta de ellas. Todas las vibraciones siguen su “curso normal”, solo cambia la posición de la consciencia. ¡Es fantástico!

 

Y Madre añade:

… Y es una experiencia que suelo tener con ejemplos de lo mas concretos. Por ejemplo, de repente, me viene esa especie de desplazamiento imperceptible de consciencia y... me da la impresión de que voy a desmayarme, es decir, que toda la sangre va de la cabeza a los pies y luego ¡paf!

 

Pero si la consciencia es atrapada a TIEMPO eso no se produce; y si no es atrapada a tiempo se produce. Por tanto, tengo una impresión clarísima de que lo que para la consciencia ordinaria de la gente, para las apariencias y todo lo demás, se traduciría por una muerte, solo seria que la consciencia no ha sido atrapada en su verdadera posición lo suficientemente rápido… Comprendo perfectamente que las palabras no alcanzan en absoluto a explicar la experiencia. De todas formas, quizá nos estemos encaminando hacia un conocimiento de la “cosa” (la muerte); y conocimiento quiere decir poder de cambiar.

 

Siento clarísimamente que algo me esta llevando hacia el descubrimiento de ese poder – de ese conocimiento - , naturalmente por el único medio posible: experimentarlo. Y con muchas precauciones porque siento clarísimamente que…

Es peligroso, evidentemente. Se puede “no atrapar la verdadera posición lo suficientemente rápido”.

 

Pero el hecho capital es que “la vida y la muerte son la misma cosa”. No es cuestión de un cáncer ni de noventa años de desgaste “que hacen que…”. ¡Pero entonces toda la medicina es falsa! Estamos en una pecera de muerte, los médicos tienen toda la razón, pero están cuidando solo una ilusión.


Ahora toda la cuestión es comprender ese cambio de posición.


El conocimiento del fenómeno dio un paso mas con una extraña experiencia acaecida con ocasión de la muerte de un discípulo. Resumiendo, aquel discípulo estaba paseando en un estado de concentración interior, sin prestar mayor atención al mundo material, se dio con algo, tropezó, y se fracturo el cráneo; los médicos le declararon “muerto” tras haber intentado unas horribles operaciones.

 

Mientras tanto el discípulo, en su vivismo estado de consciencia, vino junto a Madre – estaba junto a ella, tranquilo, como si continuara con su meditación - . luego, de pronto, Madre sintió un violento temblor en el discípulo y este desapareció; fue en el momento en el que quemaban su cuerpo.

 

Y Madre exclamo:

62.47 – En el estado en que estaba, no suponía NINGUNA DIFERENCIA para el estar muerto o vivo, ¡eso es lo mas interesante! Y fue porque lo quemaron por lo que de repente fue puesto violentamente en contacto con la destrucción de la forma de su cuerpo…

Podríamos decir que, de repente, se “dio cuenta” de que estaba muerto.

… (Pregunta:) ¿Qué conclusiones para tu experimento, se pueden sacar de esa historia?


¡Pues que uno puede morir sin saber que ha muerto! El continuaba existiendo, viviendo, teniendo experiencias, de forma absolutamente INDEPENDIENTE de su cuerpo, sin tener ninguna necesidad del cuerpo para tener sus experiencias. Lo considero un hecho muy importante… Así que, podríamos decir que es necesario morir a la muerte para nacer a la inmortalidad. Morir a la muerte, es decir, volverse incapaz de morir, porque la muerte no tiene ya realidad.

La posición de la consciencia cambia, y no solo el cáncer, el infarto y no se que mas, no tienen ya realidad, es decir, no pueden ya existir, manifestarse – aunque sigan siempre ahí, latentes en la pecera - , sino que tampoco la muerte puede ya existir. La muerte esta siempre ahí, pero existe una posición de la consciencia que hace que uno atrape o no la muerte, el accidente y todo lo demás.


Luego, ese experimento de “la muerte” se fue aclarando:

63.163 – La impresión que se suele tener en la vida ordinaria (poca gente se da cuenta de ello), es de estar debajo de algo: un destino, una fatalidad, una voluntad, un conjunto de circunstancias, poco importan las palabras, es algo que pesa sobre vosotros y que quiere manifestarse a través de vuestro. Y después de este experimento de “la muerte de la muerte” tengo la impresión…

 

Antes cuando yo actuaba sobre la gente, bien fuera para no dejarla morir o bien para ayudarla una vez que estaba muerta (cientos y cientos de cosas que yo solía hacer cantidad de veces), lo hacia con la impresión de que la muerte era algo que había que vencer o dominar, o que había que reparar las consecuencias…

Se vence o se domina a un enemigo, y se le da mucha fuerza al enemigo luchando contra él; pero, ¿y si no existe tal enemigo?...

 

¿Si no hay mas que… una ilusión?

… Pero ahora mi posición ha cambiado. Aunque esas cosas a veces llevan años para que se conviertan en un poder consciente. Y el poder consciente, en este caso, seria el poder de dar y de impedir igualmente la muerte, de hacer el movimiento de fuerzas necesario: CASI UNA ACCIÓN muerte y pudiera impedirla. Y ya no existe en absoluto esa sensación que se suele tener de una oposición brutal entre la vida y la muerte, su contraria.

 

¡La muerte ya no es lo contrario de la vida! Lo comprendí en aquel momento, y no lo he olvidado jamás: la muerte NO es lo contrario de la vida. Es como un cambio en el funcionamiento de las células o en su organización. Y entonces, una vez que se ha comprendido eso, es sencillísimo: se puede perfectamente impedir que pase aquí o que pase allí (Madre entrecruza los dedos de su mano derecha con los dedos de su mano izquierda a un lado y a otro de la trama), se puede hacer así o asi.

 

Es… Seria evidentemente una nueva fase de la vida terrestre.

62.117 - ¡Ese “morir a la muerte” era una cosa clara, de una potencia fulminante! Y daba también esta impresión: “¡Que fácil, que fácil!...” Aunque no se trata de difícil ni de fácil: ¡es espontáneo, NATURAL, y tan sonriente!

Es natural precisamente. Es el estado natural por excelencia.

 

Hemos entrado en una pecera de irrealidad en la que nos damos cuenta de toda clase de desastres, que, naturalmente, suceden desde el momento en el que nos damos cuenta de ellos – como nos hubiera llegado la mente en los barrancos de Pondicherry si nos hubiéramos dado cuenta o si nuestro cuerpo hubiera creído que iban a matarle. Pero, extrañamente, en aquel momento había como una nada, ¡así que no era nada!, no había accidente. Por un minuto estuvimos en un estado natural.

 

Para que sobrevenga la muerte es necesario que exista un contacto con la muerte, pero ¿y si no hay contacto?...

“Una cuestión de funcionamiento en las células. Casi una acción mecánica sobre las células. Una mala posición de la consciencia no atrapada a tiempo lo suficientemente rápido.”

Y volvemos una y otra vez a ese paso de la trama de la mente física. Años más tarde Madre se iba acercando ya a la clave:

66.262 – Para mi, el problema es encontrar el procedimiento, a fin de poder deshacer lo que ha sido hecho (la muerte, toda esta trama de irrealidad en la que estamos envueltos). Después de todos estos años, hay algo que querría tener el poder o la clave – el procedimiento.

 

¿No hará falta sentir o VIVIR como la cosa hace así (Madre tuerce su muñeca en un sentido) a fin de poder hacer así (tuerce su muñeca en el otro sentido)? Lo más interesante es que ahora que esta mente de las células se ha organizado, parece pasar de nuevo con una rapidez vertiginosa a través de todo el proceso del desarrollo mental humano para alcanzar… justo la clave.

Es la mente de las células la que tiene la clave de la muerte, o más bien de la no-muerte, del estado en el que la muerte y la vida se convierte en algo distinto, donde no existe ya esa oposición.


¡La muerte no es lo contrario de la vida!, son el mismo estado, un mismo caldo de cultivo que llamamos existencia y donde, de vez en cuando, atrapamos la muerte de verdad, aunque de hecho estaba siempre allí, nacimos con ella, nacimos en ella, por así decirlo. Nuestras células enrollan constantemente el hábito de la derrota y de la muerte, es su “buena voluntad imbécil”.

 

Pero si cambiamos esa vibración, ese modo de enrollar, para darles a repetir y repetir otra vibración – libre, solar - , ¡todo cambia! Y entonces la vida deja de ser como la conocemos, es decir, tan solo la muerte en suspenso una falsa materia, un falso espacio, un falso tiempo; y también la muerte deja de ser como la conocemos, es decir, la desaparición tan solo de nuestra falsa mirada y de nuestra falsa escena material; para ser “algo” que continua, con o sin cuerpo, en un verdadero tiempo, un verdadero espacio, una verdadera materia material y terrestre.



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Respuesta  Mensaje 2 de 7 en el tema 
De: kuki Enviado: 04/08/2012 00:26

Es la “súper-vivencia”, la ruptura de la pecera, que no es la muerte del pez, sino el comienzo de otra especie o de otro reino sobre la Tierra.

Si, una “nueva fase de la vida terrestre”.

70.31 – Eso es lo que he aprendido, el fracaso de las religiones ha sido porque estaban divididas, querían que fuéramos religiosos excluyendo las demás religiones; y también todos los conocimientos han fracasado porque eran exclusivas. Pero lo que la nueva consciencia quiere es que no haya divisiones.

Ser capaz de comprender el extremo espiritual, el extremo material, y encontrar el punto de unión, allí donde… ambos se convierte en una fuerza verdadera. Y es algo que se le esta queriendo enseñar también al cuerpo por los medios mas radicales. Todos dicen: “Esto y no eso”, ¡No!, esto y eso, y de nuevo esto y de nuevo eso, y todo a la vez. Ser lo bastante plástico y lo bastante amplio como para que todo sea reunido. También en el cuerpo.

El cuerpo tiene la costumbre de decir: “Esto y no eso, eso y no esto…” No, no, no: esto y eso. Y la gran División: la vida y la muerte. Eso es la causa de todo. Pues bien (las palabras no tienen sentido pero…) la “súper-vivencia” es la vida y la muerte juntas… ¿Y por que llamarlo “súper-vivencia”? Estamos siempre tentados a apoyarnos en un lado: luz u oscuridad (“oscuridad”… en fin…).

Y nos viene, de pronto, a la memoria aquel extraño verso de los rishis védicos, hace cinco o siete mil años:

“Descubrió los dos mundos, eternos y en un mismo nido” (Rig-Veda, 1.62.7).

Ahora toda la cuestión esta en ese “con o sin cuerpo”, es decir, si este cuerpo tendrá el poder o la capacidad de pasar al otro estado y de transformar poco a poco sus viejas condiciones en una condición nueva, si el cuerpo podrá permanecer como el eslabón vivo entre los dos mundos: vivir ahí donde los vivos y los muertos están juntos “sin diferencia alguna”; o bien si deberá seguir su viejo habito de desintegración, abrir su cascaron y “morir”, para que el ser humano vuelve una y otra vez a la trama hasta que haya encontrado la clave de la ilusión, el porque de la ilusión.

Para que podamos encontrar lo que ninguna de las felices pudo encontrar antes que nosotros (probablemente porque vivían demasiado felices dentro de su especie); el poder de deshacer el enrollamiento genético que nos liga a una única forma de vida, mientras que el fin de la Evolución, si existe alguno, es ser todo y vivir todo y reencontrar todas las formas de ser, las ya conocidas y las que están por conocer, en un individuo libre, sin cascaron y feliz, y sin embargo material.


Ese poder es la mente de las células.


Un desconocido peligroso
Una vida muy rara, y dolorosa, iba a comenzar para Madre. Es muy fácil hablar de “la próxima especie” y ponerlo todo en párrafos (y hasta eso cuesta), pero en el terreno de cada día es de lo mas angustioso para el pionero, pues ni siquiera sabe si va hacia alguna parte,

¿Será la locura, la desintegración, o será muy diferente?... No había nadie para decírselo.

Su único alivio humano era quizá podernos hablar, pero, muy pronto, incluso nos iban a cerrar su puerta. Otra especie es toda una locura. Verdaderamente, no conocemos ninguna persona más heroica que Madre.

Y, sin embargo, se reía, se burlaba, ¡y como se burlaba!

70.294 – El cuerpo se dice: “¡Aunque, en el fondo, eso supondría una diferencia sobre todo para los demás! (si Madre moría). Para mi no.” Solo para ellos, que viven aun en esa especie de ilusión de la muerte porque ven que el cuerpo desaparece. ¡Pero mi cuerpo no sabe ya exactamente cual es la verdad!

Para él la materia debería ser la verdad, ¡pero no esta absolutamente seguro de que sea así! Siente la otra, la otra forma de ser. Sabe que la vieja forma esta desapareciendo, y comienza a preguntarse como será la nueva y como se establecerá la relación de la nueva conciencia con la vieja consciencia de los que sigan hombres todavía. Es algo que viene…, es curioso, viene como una brisa, y luego desaparece de nuevo.

El cuerpo sufre… un sufrimiento muy raro: gime, literalmente gime como si sufriera terriblemente, y luego hay un pequeño “algo”, y entonces deja de ser un sufrimiento; tampoco es en absoluto lo que llamaríamos beatitud no se lo que es, es algo diferente, pero es extraordinario, nuevo, totalmente nuevo. Y todo eso sucede en una especie de nebulosa, que ya es eso ni tampoco lo otro. Ya no es, ya no es la consciencia corporal tal y como es, ¡oh!, es un camino hacia “algo”, pero que todavía no esta ahí.

Sin embargo, la presencia de la Gracia es una cosa absolutamente maravillosa, porque veo que tal y como esta siendo el experimento si no se me diese al mismo tiempo el sentido verdadero de lo que sucede, seria una agonía sin tregua. Es la vieja manera de ser lo que esta muriéndose.

Ocho años antes nos había dicho esto:

62.126 – Lo noto hasta punto que, si no fuera por respetar la tranquilidad mental de la gente, diría: “¡No se si vivo o estoy muerta!...” Porque hay una vida, un genero de vibración de vida, que es totalmente independiente de… (Madre iba a decir “del cuerpo”).

No voy a decirlo de otra manera; la forma en que la gente siente de ordinario la vida, que están vivos, esta íntimamente ligada a una cierta sensación que tienen de ellos mismos, sensación de su cuerpo y de ellos mismos; suprime completamente esa sensación, esa clase de sensación, esa clase de relación que la gente llama “estar vivo” – suprímelo - , y entonces ¿Cómo podrías decir “estoy vivo” o “no estoy vivo”? ¡Todo eso ya no existe! Yo no puedo decir igual que en ellos “estoy viva”. Es otra cosa…


La “agonía” iba a ser muy larga.

Y añadía Madre, riéndose:

…¡Mas vale que no grabes esta conversación porque al final (los discípulos) van a preguntarse si no seria mejor cuidar mi salud mental!... ¡Pero tampoco eso tiene ninguna importancia!... Todo cuanto digo se vuelve cada vez más difícil de entender, ¿Lo comprenderá la gente quizá dentro de cincuenta años?

Comprendernos perfectamente que Madre no estaba ya en nuestro “estoy vivo” habitual, pero ¿Dónde estaba? ¿En la “muerte”?

¿Y que es, verdaderamente, esa muerte?... Un día le planteamos la cuestión y recibimos una respuesta que nos dejo un tanto estupefactos, aunque habíamos sido preparados para ella durante mucho tiempo, porque ya nos había dicho Madre:

“La muerte no es lo contrario de la vida.”

67.73 – He llegado a la conclusión de que no existe nada que sea verdaderamente la muerte. No existe más que una apariencia, y una apariencia que se funda en una visión limitada. Pero no hay un cambio radical en la vibración de la consciencia. La importancia dada a la diferencia de estado es solo una importancia superficial y basada en la ignorancia del fenómeno mismo.

El que fuera capaz de mantener un medio de comunicación diría que, para el, no supone una diferencia considerable. Pero eso es algo que esta elaborándose todavía, quedan aun lugares imprecisos y faltan ciertos detalles en el experimento.


(Pregunta:) Pero tu dices que no existe diferencia. ¿Acaso cuando uno esta en el otro lado, continúa teniendo la percepción del mundo físico?
Si, si, eso es.


¿Percepción de los seres de los…? (queríamos decir de los arboles, de las gaviotas en el cielo, en fin del hermoso sol de la Tierra).
Si, eso es. Solo que, en lugar de tener una percepción… Se sale de una especie de estado ilusorio y de una percepción que es solo percepción de apariencias, pero se tiene una percepción.

Es decir, que ha habido momentos en los que ha tenido esa percepción y he podido ver la diferencia, solo que el experimento no ha sido total, ¿sabes?, no ha sido total en el sentido de que ha sido interrumpido por circunstancias externas. Pero la percepción sigue ahí, no absolutamente idéntica, sino CON UNA EFICACIA MAYOR A VECES. Sin embargo, no es observable desde ese otro lado (el viejo estado).

Y Madre añadió esto que decididamente nos abrió los ojos de par en par:

… Solo es claro, preciso y EVIDENTE con esta nueva visión de las células, porque (¿Cómo diría yo?) yo ya sabia todo eso, ya lo sabia de antes (Madre había tenido innumerables experiencias llamadas ocultas), pero ahora lo he visto de nuevo con esta nueva consciencia, esta nueva forma de ver, y entonces la comprensión ha sido total, la percepción ha sido total, totalmente concreta, con elementos convincentes que faltaban por completo en el conocimiento oculto. Es un conocimiento de la consciencia de las células.

Es el cuerpo, la consciencia del cuerpo, lo que hace de puente directo con el otro lado de la pecera.

¡Claro que si!, no se trata de irse al espíritu puro, sino a la materia misma, tal y como es. Es ahí donde están los muertos. La muerte esta junto a nosotros. ¡Pero no se trata de la “muerte”, en absoluto!


Después Madre, un día, nos hizo una reflexión enigmática pero luminosa si la sabemos ver:

70.253 – Para la consciencia corporal que sigue consciente cuando el cuerpo duerme (¿y que es esa consciencia, sino la consciencia de las células?), el mundo tal y como lo vivimos, es sombrío y cenagoso, siempre. Es decir, que es siempre una penumbra – apenas se ve – y barro no se trata de una opinión, ni de una sensación: es un hecho material. Esta consciencia (celular) es consciente de un mundo… que no esta sometido a las mismas leyes.

72.267 – Cuando me quedo así, inmóvil, al cabo de cierto tiempo aparecen cantidad de cosas que están haciéndose, organizándose, pero se trata de (¿Cómo diría yo?) se trata de otra clase de realidad mas concreta. ¿Y como más concreta? No lo se. La materia parece algo abstracto al lado de esto (¿y como parecería el agua del pez al lado de la pradera soleada?). Incierta, opaca, no receptiva. Y es algo… ¡Y lo mas cómico es que la gente cree que me duermo! Ya casi no pertenezco al viejo mundo, así que ese viejo mundo dice: “esta acabada”, ¡Me da absolutamente igual!

Bien pudiéramos pensar que lentamente, Madre se encaminaba hacia el lado de los muertos…, como si toda esta transición evolutiva, todo este esfuerzo, estos dolores del devenir terrestre desde hace eras y eras, tuvieran como meta final el salto a un estado que quizá sea material, pero sin lazo, sin conexión ni continuidad con la evolución biológica de las especies.

Sin embargo, no era nada de eso. Madre no iba hacia la “muerte”… Parece ser que a nivel de las células se produce una curiosa alquimia que cambia no solo la vida tal y como la conocemos, sino también la muerte. Verdaderamente, otro estado en la materia. Los muertos no tienen células, y si la célula animal ha penado tan dolorosamente sobre la Tierra desde hace tres mil quinientos millones de años, no va a ser para volatizarse; la célula debe tener también su plenitud.

Quizá incluso sea el lugar en el que se construye el próximo mundo, que no esta hecho ya de nuestra vida pero tampoco de muerte.

72.127 – Tengo la impresión de estar convirtiéndose en otra persona. No, no es solo eso: estoy tocando otro mundo, otra manera de ser, que podríamos llamar una peligrosa manera de ser… Peligrosa pero maravillosa. La impresión de que la relación entre lo que llamamos la “vida” y lo que llamamos la “muerte” se vuelve cada vez más diferente, completamente diferente. No es que desaparezca la muerte ¿comprendes? (la muerte tal y como la concebimos, tal y como la conocemos, y en relación con la vida tal y como la vemos), ¡no es eso, no es eso en absoluto! Las DOS están cambiando… en “algo” que no conocemos todavía, que parece a la vez peligroso y totalmente maravilloso.

Tenemos tendencia a querer que ciertas cosas sean verdaderas (las que NOS parecen favorables) y que otras desaparezcan, ¡no es eso! Es diferente TODO. Diferente. De vez en cuando, durante un momento muy breve: una maravilla. Y luego, inmediatamente, el sentido de… ¡de un desconocido peligroso! Así es. Y me paso el tiempo así.

72.912 – Todo se esta hundiendo, solo queda… ¿el que?, lo divino “algo”, no se el que. Es como una tentativa para hacernos sentir que no hay diferencia entre la muerte y la vida. Así es. Que no es ni la muerte, ni la vida, ni lo que nosotros llamamos la muerte ni lo que llamamos la vida. Es… “algo”. Y eso, es algo divino. O más bien, es nuestra próxima etapa hacia lo divino.

69.164 - ¡Es curioso, tiene el aspecto de ser totalmente igual y se esta volviendo muy diferente!

62,132 – Para los que vengan dentro de cien años de doscientos años será muy fácil, no tendrán más que escoger; pertenecer al viejo sistema o al nuevo. ¡Pero ahora!... Un estomago necesita digerir ¿no?... ¿Sera una locura? ¿Sera una cosa posible? No lo se. Nadie lo ha hecho antes, así que no hay nadie para decírmelo.

70.44 – El cuerpo tiene la impresión… la palabra angustia es demasiado fuerte, es la impresión de estar a punto de… lo desconocido, desconocido… “algo”. Y es una sensación muy, muy rara. Veras, podríamos decir que es una especie de vibración nueva. Es tan nuevo que no se le puede llamar “angustia”, es… desconocido.

El misterio de lo desconocido. Y se esta volviendo constante. Así que al cuerpo no le queda mas que una solución; el abandono total, y es en el abandono total donde se da cuenta de que esa vibración no es una vibración de disolución, sino algo… ¿el que? Lo desconocido, totalmente desconocido, nuevo desconocido. A veces, le da pánico. Y no puedo decir que sufre mucho, no lo llamo sufrimiento, es una cosa… totalmente extraordinaria.


¡Si esa “otra cosa” debe ser tan diferente que tiene que ser como una muerte para el cuerpo! ¡Es su equivalente! Es una vida extraña en todo caso. ¡Muy pronto voy a contagiarme de forma peligrosa, ¿sabes?!


Quizá era el mundo el que iba a contagiarse peligrosamente.

70.114 – Es una impresión curiosísima, como si estuviéramos al borde, ¿pero al borde de que? No lo se. Algo…

70.277 – Algo de lo cual se tiene una experiencia innumerable, al mismo tiempo.

72.221 – Hay momentos en los que el cuerpo tiene la impresión de que es imposible, de que no se puede existir así, y luego, justo en el último minuto, viene algo, y entonces es… es una armonía verdaderamente desconocida en el mundo físico. Una armonía…, el mundo físico parece espantoso en comparación. Es verdaderamente como un mundo nuevo que quiere manifestarse.

72.135 – Nunca he tenido una impresión tal de… de nada, da nada. Nada. Yo no soy nada. Es como si cada minuto el cuerpo pudiera morir, y cada minuto fuera milagrosamente salvado. Y eso es lo extraordinario. Y con la percepción constante de acontecimientos mundiales, como si todo fuera… (Madre aprieta estrechamente los dedos de su mano derecha entre los dedos de su mano izquierda), como si hubiera un lazo.

73.173 – Me pregunto a veces como es posible que… Hay veces en la que es tan nuevo e inesperado… es casi doloroso.

71.258 – Es como si uno estuviera sobre una cresta, y el menor paso en falso pudiera hacerte caer en un agujero. Todo parece diferente. Las relaciones con los demás cambian de naturaleza, todo cambia de naturaleza, pero ¿qué es, que es? Es como si uno estuviera en equilibrio: un poder formidable y al mismo tiempo una formidable impotencia. ¿Sabes? Como si se estuviera suspendiendo entre lo más maravilloso y lo más innoble. Así. Ni siquiera se hacia donde voy, si voy hacia la transformación o si voy hacia el fin.

70.31 – Y el cuerpo siente clarísimamente que ya no es de aquí, y que aun no es de allá, y entonces… Aparentemente este cuerpo es algo totalmente absurdo, con debilidades aparentes que los seres humanos desprecian, y… con fuerzas inauditas que los seres humanos no pueden soportar.

Nos estamos acercando al verdadero problema. Es preciso que la nueva especie pueda ser soportable para la vieja especie.

¿Y es posible cambiar de especie uno solo?

71.37 – Es como si los dos extremos – un estado maravilloso y una descomposición general – estuvieran ahí, entremezclados. Todo, todo se desorganiza; la gente con la que uno contaba abandona, parece que hubiera una deshonestidad general que se esparce. Y al mismo tiempo, durante… un relámpago, un estado maravilloso, inimaginable ¿no?, como el extremo opuesto.

Como si fuera eso lo que quisiera ocupar su lugar, pero el resto se defiende de una forma terrible. Y todas las circunstancias están así, toda la gente esta así, desde el gobierno hasta la gente de aquí. Y luego ese estado maravilloso; viene durante unos minutos a mi cuerpo, y después se va. Así es. Y eso es lo que estoy viviendo de día y de noche, sin parar. Tres minutos de esplendor por doce horas de miseria. Es decir, que la cosa esta haciéndose muy, muy aguda, hasta tal punto que el mundo ya no es lo que debía ser.

Normalmente se suele decir; hay una mezcla de cosas buenas y de cosas malas, pero todo eso son ya infantilismos, ¡las cosas buenas no valen mas que las malas! No son ESO. El divino es otra cosa.

El “divino” es la próxima manera de ser sobre la Tierra.


Un desconocido peligroso que es la batalla misma del mundo, la que esta librándose en cien países, bajo mil banderas, mil pretextos, mil “slongans”, y que es la batalla de la próxima especie sobre la Tierra, ¿Aceptara esta Tierra, o se sumergirá una vez mas en un cataclismo para otra vez empezar de nuevo, aquí o en otra parte, la eterna búsqueda evolutiva del amor en la libertad y la alegría?


Y cuando ya no existan la vida y la muerte, una formidable muralla caerá de nuestra consciencia – como en Jericó – y con ella la angustia más vieja del mundo.


Respuesta  Mensaje 3 de 7 en el tema 
De: kuki Enviado: 04/08/2012 00:26
XI - LA PARTIDA DE MADRE


¿Por qué se fue? ¿Por qué?


Hace ya años que estamos luchando con este dolor.

70.294 – Esta apariencia (Madre designa su cuerpo) parece ser lo mas importante para la consciencia ordinaria. Es para ella evidentemente lo último que cambiara. Y esa consciencia ordinaria cree que es lo ultimo que cambiara porque lo considera lo mas importante; será asi el signo seguro. ¡Pero no es así en absoluto!

El cambio en la CONSCIENCIA de las células es lo importante. Todo lo demás son solo consecuencias. Respecto a mi, cuando esto (el cuerpo) pueda ser visiblemente diferente, entonces dirán: ¡”Ah!, ahora la cosa si esta hecha.” Pero no es verdad: la cosa ESTA HECHA YA. El cuerpo es una consecuencia secundaria.

Es perfectamente comprensible que una vez que la mente de las células se ha puesto a enrollar “esa otra vibración”, el mantra lo repetirá y lo enrollara tan imperturbablemente como la célula viene enrollando aminoácidos desde hace tres mil quinientos millones de años o como el núcleo de hidrogeno enrolla su electrón; con tal de que las células duren el tiempo suficiente como para operar las transformaciones que se derivan naturalmente de la nueva vibración.

“Dame tiempo”, era la plegaria tan frecuentemente repetida por Madre. “Dame tiempo” “Quisiera disponer de cientos y cientos de años para poder hacer el trabajo”, decía un año después de la partida de Sri Aurobindo.

60.281 – estoy dispuesta a luchar doscientos años, pero este trabajo se hará.

Pero incluso ese “tiempo” no parecía ya verdaderamente un problema.

54.258 – Las células que pueden vibrar al contacto con la alegría divina son células regeneradas en vías de ser inmortales.

67.2110 – tengo la impresión de que la muerte es ahora solo un viejo habito, que ya no es una necesidad. Existe solo porque el cuerpo es todavía lo suficientemente inconsciente como para sentir la necesidad del reposo total, es decir, de la inercia.

Cuando eso sea abolido, ya no habrá desorganización que no sea reparable, o en todo caso no habrá desgaste ni deterioro ni desarmonía que no puedan ser reparables. Solo existe por eso. Y además por esa formidable sugestión colectiva… que pesa.

Esa sugestión, si, y también la vieja memoria de la paz del mineral.

Pero incluso esa memoria había sido abolida y reemplazada por la inmovilidad de esas “ondas fulminantes”, tan rápidas que parecen inmóviles.

61.206 – (Pregunta:) Cuando todo esta así, inmóvil, y parece que no pasa nada. ¿pasa algo?...


¿Si pasa algo?... No lo se. Es el mismo infinito que cuando se sale del cuerpo. Pero eso, en si mismo, ya es algo. Es muy difícil para el cuerpo tenerlo, siempre hay algo que vibra y que se mueve. Es como si eso lo pusiera todo en orden, pero nada se mueve. Y no es solo silencio; es la inmovilidad SIN TENSIÓN, sin esfuerzo, sin nada. Es como una especie de eternidad en el cuerpo. Es un estado que me parece totalmente natural – oigo sonar el reloj.


64.189 – Los años, los meses, están pasando con una rapidez vertiginosa, y sin dejar huella, eso es lo interesante. Y si uno lo observa atentamente, entonces empieza a comprender como es posible vivir casi indefinidamente, porque deja ya de existir esa fricción del tiempo.

Y de nuevo en 1970:

70.1410 – La consciencia del cuerpo esta cambiando lentamente y de tal forma que toda su vida anterior le parece extraña y ajena. Le parece que es la consciencia de otro, la vida de otro. Es como si no tuviera pasado, ¿sabes?, todo esta así, adelante, no hay nada detrás. Es una curiosa sensación. Una curiosa sensación de algo que comienza siempre. Y en absoluto, en absoluto de algo que acaba.

Algo que comienza. Con todo lo que eso tiene de desconocido, de improviso… Es curioso. Todo el tiempo tengo la impresión de que las cosas son nuevas, de que mi relación con ellas es nueva.


67.1511 – No hay día en el que no constante que, no ya una dosis, sino una pequeñísima dosis, una gota infinitesimal de “eso”, te cura en un minuto. Por ejemplo, aparece una corriente de desorganización, y entonces la sustancia que constituye el cuerpo empieza primero por sentir y luego por ver su efecto y después todo empieza a desorganizarse.

Y es esa desorganización lo que impide la cohesión necesaria de las células para constituir un cuerpo individual, es entonces cuando uno sabe: “¡Ah! Esto se acaba.”

En ese momento, las células aspiran, y al instante se nota una especie de… es curioso, da la impresión de una dosificación de esa corriente de desorganización, y algo se para. Se siente primero una alegría, luego la armonía, y el desorden desapareció. Y entonces, inmediatamente, las células tienen la impresión de vivir la eternidad, para toda la eternidad. Pues bien, eso me sucede no solo a diario sino varias veces al día. Ese es el trabajo.

Es un trabajo muy oscuro. En el fondo, las proclamaciones, las revelaciones, las profecías, todo eso es muy confortable, da la impresión de algo “concreto”; pero esto es muy oscuro, invisible (sus resultados no serán visibles mas que dentro de mucho, mucho tiempo), incomprendido.

Y de hecho, en la medida en que sea verdaderamente nuevo, tiene que ser incomprensible.

Nos parecía evidente que el experimento iba a llegar hasta el final, ni siquiera nos lo planteábamos, era sencillo y evidente. Incluso pensábamos que la próxima etapa de la operación debía ser la supresión de todo alimento (Madre ya no hacia casi más que beber) y la abolición de todo el viejo sistema digestivo, reemplazado por la absorción directa de energías.

Pero en verdad, no comprendíamos el verdadero problema, seguíamos imaginándonos alguna “transformación maravillosa” que por, fin, fuera el signo tangible, visible para la humanidad entera, y que obliga a esta humanidad recalcitrante a comprender el proceso, a comprender que había una salida, un medio lógico y racional de salir de esta pecera sofocante y de crear una vida nueva sobre la Tierra. No era en el cuerpo de Madre en el que pensábamos verdaderamente, sino en el cuerpo de la Tierra. Era necesario que este cuerpo doloroso, miserable, tan pequeño, comprendiera por fin su propia alegría y su propia libertad, y el medio.


No entendíamos tan siquiera que la primera tierra y la primera humanidad estaban sencillamente allí, alrededor de Madre, en las personas de un cierto número de discípulos que precisamente representaban a la Tierra; eran las muestras humanas de la gran operación evolutiva, y si esta no sucedía allí ¿Dónde iba a suceder?

Si no la comprendían allí, ¿Quién iba a comprenderla? Todavía estábamos en una tierra abstracta.


Tampoco comprendíamos muy bien un segundo aspecto del problema, que es, sin embargo, su aspecto capital, precisamente lo que podía cambiar a la humanidad y forzar a la Tierra, a pesar de si misma, a vivir en una especie de aceleración evolutiva hacia el punto, el momento, la conjunción inevitable en la que todo el viejo caos deberá hundirse sobre si mismo, colapsarse como las estrellas muertas, y abrir la puerta nueva.


Ese aspecto es el “poder”.


Esa aceleración podemos verla ya por doquier a nuestro alrededor.


Pero una aceleración es algo muy doloroso, rechina, todo rechina.


Y el poder es insoportable.


Madre estaba haciéndose “insoportable” para todas las pequeñas muestras evolutivas reunidas alrededor de ella. No se puede, evidentemente, hacer entrar en un cuerpo esa formidable energía de la que estamos tan delicadamente protegidos en el interior de nuestra trama, sin que toda esa energía se esparza e irradie y “contagie” toda la materia de alrededor.

Sabíamos, sin embargo, por nosotros mismos, por haberlo experimentado en nuestro cuerpo cada vez que nos encontrábamos con Madre (e incluso a distancia), hasta que punto estar junto a ella era sumergirse en una especie de baño de rayo, un torrente de potencia compacta y tan densa que todo nuestro cuerpo parecía entrar en fusión.

Uno era cogido desde dentro, en cada célula, como si de pronto milenios de noche y de dolor se pusieran a gritar y a suplicar luz, suplicar amor, suplicar espacio, libertad…; y nos zambullíamos en ese baño de fuego a pecho descubierto, a alma descubierta, como si, por fin, se estuviera en el… “eso” del mundo con el propio cuerpo, el “eso” por el que uno había gritado tanto y hacia el que había espirado a través de vidas y mas vidas de dolor y de desesperación, milenios de inútil estupidez. Y luego, de pronto, te encontrabas ya allí…

Pero era necesario zambullirse, fundirse allí, era evidente, porque si uno no se fundía, si se resistía, si seguía habiendo algún “yo” en medio de ese torrente de potencia, te rompías, rechinabas, te rebelabas. Era insoportable.


Y todas las pequeñas muestras de alrededor rechinaban en su corazón.


Y toda la Tierra se debatía y se batía.

67.34 – Cuando viene esa potencia luminosa ¡es tan compacta! Tan compacta…, da la impresión de ser algo mucho mas pesado que la materia; y están velado, velado, velado, si no… insoportable.

68.1311 – Hay solo una cosa; como una acumulación de fuerza… de una fuerza que podría ser un poder. Siento que se acumula lentamente, lentamente. Y una consciencia clarísima de todos los obstáculos, de todo lo que esta en contra, de la actitud general. Con la clarísima percepción de que… hay que permanecer velada. Es el tiempo de permanecer velada. Eso es todo.

70.165 – Si tuviera la certeza, si por ejemplo, Sri Aurobindo me dijera “¡Es así!”, entonces seria facilísimo; pero lo difícil es… Estoy rodeada de gente que me cree enferma ¿no?, y que me trata como a una enferma, y se que no estoy enferma; estoy rodeada de una “certeza” de que estoy yendo rapidísimamente hacia el final, así que este pobre cuerpo esta así, vacilante.

71.177 – Si las cosas se apaciguan y puedo entrar en mi atmósfera normal, es como si todo desapareciera; dejo de sufrir. Y es algo que me viene de fuera como un ataque furibundo; la gente querellándose, las circunstancias atravesándose, todo. Y todo eso me lo echan encima, asi que… Hay una riada de mentira.

71.63 – “Esta vieja, esta vieja…” Eso crea una atmósfera de resistencia al cambio. Casi crea un conflicto en el ser: “Es imposible, es imposible…”, de todas partes.

71.33 - ¿Sabes cual es mi impresión? ¡Que son ellos los que están viejos y que solo yo soy joven! Con tal de estar lo que ellos llaman “confortable”, no necesitan más, y libres para hacer ciertas tonterías que no harían si estuvieran fuera de este lugar. Y mientras, yo siento como se PODRÍA acelerar la venida si se fuera… si se fuera… si se fuera un conquistador. En el fondo les da igual.

69.511 – Ya no tengo el control, cada uno ha cogido el control. Ha perdido la costumbre de decir “quiero”.

66.179 – Tengo la impresión de estar colgada por un tenue hilo en una atmósfera absolutamente podría de incredulidad, de futilidad, de mala voluntad, y eso, es un hilo tenue, y es un milagro que… Y ni siquiera comprenden que esta vibración de verdad, si se impusiera, ¡les destruiría! La maravilla es esa compasión infinita que cuida que esta fuerza no destruya nada, y que espera. Sigue ahí con su pleno poder, su plena fuerza y… simplemente afirma su presencia sin imponerla a fin de reducir al mínimo los daños. Es una compasión maravillosa. ¡Y todos esos idiotas lo llamas impotencia!

65.1610 – Se han puesto una mascara de buena voluntad. Pero sus vibraciones interiores siguen perteneciendo al mundo de la mentira.

64.221 - ¡Es una comedia, tu ya lo sabes! y que dura desde 1926. Hay ciertamente, ¡oh!, y eso siendo extremadamente generosa, paciente y misericordiosa, hay un buen tercio que esta aquí solo porque resulta confortable; uno trabaja si quiere, no trabaja si no quiere, come a diario, se tiene siempre un refugio, ropa, y en el fondo hacen lo que les da la gana (hay que aparentar que obedece, pero eso es todo). Y si se les niega una comodidad empiezan a gruñir. De yoga, mejor no hablar, están a cien mil leguas de la consciencia, tienen la boca llena de yoga, pero solo la boca. Yo digo “no”, y ellos aparentan haber oído “si”, pero en fin… Es la vida… la vida “espiritual”, ¡que cosas!

64.3010 – El entorno no ayuda. El entorno inmediato no tiene ninguna fe.

61.254 – No soy el jefe de un grupo, ¡oh, Señor, no, a ningún precio! Es repugnante. Voy a hacer una declaración: “¡No soy el jefe de un grupo, no estoy a la cabeza de un Ashram!” De vez en cuando me dan ganas de decir cosas tremendas. Como le comprendo a Sri Aurobindo, que se fuera al otro lado.

62.132 – Es el pensamiento de la gente lo que es fastidioso, ¡oh!... todo el mundo, todo el mundo esta constantemente pensando: vejez y muerte, y muerte y vejez, y enfermedad, ¡oh!


Respuesta  Mensaje 4 de 7 en el tema 
De: kuki Enviado: 04/08/2012 00:27

Pero verdaderamente no alcanzamos a medir la extensión o la profundidad de la negación:

69.105 – Hay minutos en los que el cuerpo tiene la impresión de haber escapado a la ley de la muerte. Pero es algo que no dura. Y entonces llega la gente con todos sus pensamientos, y a causa de eso resulta un poco difícil. ¡Tú ya lo sabes, hay un considerable numero de deseos de que este cuerpo se muera! ¡por doquier, los hay por doquier! Y el lo ve, lo ve… No estoy totalmente segura de que todos estos dolores que siente en todas partes, todo el tiempo, no vengan de… no sean el efecto de todas esas malas voluntades.

68.155 – He luchado y luchado, pero… hay demasiadas mentiras a mi alrededor.

Y luego este giro:

69.234 - ¡Es todo el sistema lo que habría que disolver!

Y en 1972:

72.103 – La atmósfera esta desquiciada. Estamos, digamos que predicando la unidad del mundo, ¡lo menos que podíamos hacer por decencia es dar ejemplo de ella! Y damos ejemplo de todo lo que no hay que hacer. Lo veo, lo veo clarísimamente: si yo partiera, no tengo a nadie aquí, seria nuestra destrucción.

La verdad no era ni la biológica ni la física ni los noventa y cuatro años de Madre, la verdad era que ella no podía ya quedarse más.
Igual que Sri Aurobindo:

65.412 – Era su compasión la que le hacia aceptar a la gente a su alrededor tal y como era, pero sufría mucho.

Y a veces es desgarrador:

68.156 – Contemplo este cuerpo, y a veces dice (a veces, cuando hay demasiadas incomprensiones, cuando el entorno es demasiado absolutamente incomprensivo), dice: “¡Ah! deja que me vaya… bueno y que mas da, deja que me vaya.” Pero no esta fatigado ni disgustado, sino… Y en esos momentos, verdaderamente, es digno de lastima.

Entonces le digo: “¡No, no, no!” como a un niño. Es cuestión de paciencia ¿sabes? ¿Qué iría a pasar? No lo se. De todas formas tu si lo sabrás. Tu podrás decirle: ¡No es como pensáis.” Yo también se lo diré, pero no me oirán. No se, no se lo que va a pasar. ¿Qué pasara? ¿Lo sabes tú?


Será glorioso un día.


Cuando se hace algo por vez primera nadie te lo puede explicar.

Cuestión de paciencia.


Pero ellos no tenían ya más paciencia. Incluso gruñían a su alrededor.


Era toda la Tierra la que estaba gruñendo.

“No tengo a nadie aquí.”

Y era el Ashram de Sri Aurobindo.


Y luego, un día, nos cerraron la puerta de Madre. Ella no tenia ya a nadie con quien explayarse.

69.245 – Tú eres el único con quien puedo hablar. Los demás no comprenden nada.

Estaba sola con sus “guardianes”.


Aquel día, ellos, sellaron el destino.



Madre había previsto perfectamente la resistencia del Mundo.

Y había visto también la necesidad de una larga inmovilidad en la “ondulación”, sin aquella constante intrusión de las malas voluntades externas.

72.262 – Creo que el cuerpo tiene ahora una sensibilidad excesiva y que necesita ser protegido de todas las cosas que le vienen; como si debiera trabajar dentro de si como en un huevo.

Era en 1972, un año antes de su partida.

69.2412 – Si alguien entra descontento de algo que he hecho o que he dicho, de pronto los nervios del cuerpo se sienten torturados. Y es algo que proviene de la persona que tengo delante; aunque exteriormente aparente tenerme afecto, y ningún signo externo, ninguna manifestación hablada o directa de esa persona indiquen lo contrario, mis nervios se sienten torturados.

Cinco años antes, en 1967, en medio de una conversación, Madre se paro de repente, nos dijo que tomáramos papel y lápiz, y se puso a dictar con un tono totalmente neutro, como si hablara desde “otra parte”:

67.141 – A causa de las necesidades de la transformación, es posible que este cuerpo entre en un estado de trance que tendría una apariencia cataléptica. ¡Sobre todo, nada de médicos! No os apresuréis tampoco a anunciar mi muerte ni dar al gobierno el derecho de intervenir.

Guardadme cuidadosamente al abrigo de todo deterioro que pudiera venirme de fuera: infección, envenenamiento, etc.… y sed de una paciencia incansable; podrá durar días, quizá semanas, y quizá incluso mas, y será necesario que especie pacientemente a que yo salga naturalmente de ese estado después de que el trabajo de transformación este realizado.

El trance cataléptico, es decir, la inmovilización total con paro cardiaco y con todas las apariencias de la muerte – todos los yoguis lo conocen.
Siguiendo las órdenes de Madre, esta nota fue distribuida a cinco personas de su entorno inmediato. Por tanto lo sabían.

Madre había previsto claramente todo el cuadro.

65.412 – Según la ciencia exterior, es cuando uno duerme cuando quema las toxinas; pues bien, es esa inmovilidad la que ilumina las vibraciones oscuras.

Incluso existe toda una ciencia “criogénica”, que esta desarrollándose desde hace algunos años, de curación por enfriamiento de los tejidos; el trance cataléptico es ese mismo medio, pero natural.


Luego en abril de 1973, justo un mes antes de que los discípulos nos cerraran la puerta de Madre… (¡oh!, que inconscientes, pero que inconscientes éramos de las envidias de alrededor, vivíamos junto a Madre sin darnos cuenta de nada, en este maravilloso cuento del futuro, y nos parecía que todo el mundo lo comprendía, ¡era tan evidente!, entonces Madre nos hizo de pronto la siguiente reflexión:

73.74 – Parece que estoy reuniendo todas las resistencias del mundo… Tango una solución de transformación del cuerpo, ¿comprendes?, pero es… no ha tenido lugar jamás, así que es tan… inverosímil. No puedo ni creerlo. Mas para mi es la única solución. El cuerpo tiene ganas de dormirse y de despertar… (“dormir” en cierto modo: estaría totalmente consciente) y de no despertarse mas que transformado. Pero la gente no tendría nunca la paciencia necesaria para sostener esto, para cuidado… Todo el mundo pensaría que es el final y no me cuidarían.

¡La bella Durmiente del Bosque! ¡claro que si! Era luminoso, diáfano, Madre se preparaba, pues, para ese trance cataléptico.

Ahora bien, dos meses antes, en enero de 1973, Madre había tenido una visión que comenzó a contarnos jadeante; la estaban enterrando viva.

Era la tercera vez que lo veía.

73.101, 72.54 y 69.245 - ¡Oh!, no te lo he dicho, fue ayer o antes de ayer, ya no lo se, de pronto mi cuerpo, durante dos o tres minutos, sintió un horror…, la idea de que le metían así, en una tumba, ¡era terrible! Terrible. No hubiera podido soportarlo más que unos minutos. Era terrible. Y no era porque me enterraban viva; era porque mi cuerpo estaba consciente.

Estaba “muerto”, en opinión de la gente, porque el corazón ya no latía, pero estaba consciente. Fue una experiencia terrible… Yo mostraba todos los síntomas de la muerte, es decir que el corazón ya no andaba, ya nada andaba, pero estaba consciente. El cuerpo estaba consciente. Seria preciso… seria preciso prevenirles para que no se apresuren a…

Y luego, por segunda vez:

… Porque puede ser… puede ser pasajero, ¿comprendes? Puede ser momentáneo, ¿comprendes? ¿Comprendes lo que quiero decir?... Siento que hay un esfuerzo para transformas el cuerpo, el también lo siente, tiene buena voluntad, pero no se si será capaz. ¿Comprendes? Así que podría dar durante un tiempo la impresión de que ya se acabo, pero seria solo pasajero.

Podría empezar otra vez. Y es posible que yo no sea capaz de hablar en ese momento ni de decirlo. Por eso te lo digo a ti… No se. ¡No se lo que va a pasar! Hay momentos en los que la cosa se vuelve tan difícil que me pregunto si el cuerpo podrá aguantar el golpe. Pero quiero que haya alguien que impida hacer esa tontería, porque si no todo el trabajo se habrá perdido. Hace falta gente que tenga autoridad y que diga: “No lo hagáis. Madre no quiere”, ¡tú!...


¿Pero quien me escuchara? ¡Dirán que estoy loco! ¡No me dejaran ni entrar donde tu!

No sabíamos hasta que punto éramos proféticos. El 19 de mayo de 1973 la puerta se cerraba sobre Madre. Estaba sola. Estábamos solos.

Le quedaban todavía seis meses. Muy pronto tendríamos que hacer frente a toda aquella jauría, a causa de esta Agenda de Madre, tan peligrosa para los “discípulos”, este secreto de un futuro que no tenía nada que ver con su espiritualidad.

Fuimos calumniados, perseguidos hasta en el Himalaya, amenazados con procesos, denunciados ante el Gobierno de la India y acosados por la policía, y no sabemos quien envió a aquellos asesinos a los barrancos de Pondicherry…

“¡La vida espiritual, que cosas!”, decía Madre.

Hasta imprimieron una falsa “Agenda” para impedir la salida de la verdadera.


Los viejos antropoides son implacables con los que no son de su tribu.


Pero, incluso con la puerta cerrada, no podíamos creer que era el final. Aquellas células no podían morir. ¡La Tierra no podía echar al hoyo esta esperanza tan maravillosa!

73.283 – Y la consciencia material repite: OM NAMO BHAGAVATE… Es como un trasfondo detrás de todo: OM NAMO BHAGAVATE… Un trasfondo que es un soporte material: OM NAMO BHAGAVATE…


No, aquellas células no podían morir.


69.245 - ¡Irse no es una solución! Quisiera… quisiera que no me metan en una caja y que no me entierren… así. Porque, incluso después de que los médicos hayan declarado que este cuerpo ha muerto, estará consciente: las células están conscientes.

Luego, una mañana de 1973, el 18 de noviembre, vinieron a avisarnos de que Madre había “muerto” el día anterior por la tarde, que la habían dejado tendida en la entrada de abajo del Ashram, y que todo el mundo estaba desfilando ante ella.


Llegamos allí estupefactos. Ella estaba tendida bajo unas luces doradas de neón que reflejaban su calor contra el cine de sus placas mientras los ventiladores giraban en el sofocante rumor de la masa. La habían bajado allí apenas siete horas después de su “muerte”, arrancada de la paz de su habitación y de su atmósfera para que fuera pasto de aquellos miles de vibraciones de angustia, de congoja, de temor, de mentira.


Fueron tres los médicos de Ashram que la declararon muerta. Era completamente medico e irrefutable.


Unos días antes, el 14 de noviembre, hacia medianoche, desde su tumbona – pues estaba tan encorvada que ni siquiera podía echarse en una cama - , había pedido caminar:

“Quiero caminar, si no voy a quedarme paralítica.”

Camino apoyándose en el brazo de uno de sus guardianes… hasta que se puso azul. La noche del 16 de noviembre, de nuevo, pidió caminar:

“Quiero caminar…”

Fueron sus últimas palabras.


Quiero caminar…


Pero en aquella tumba donde la metieron sabemos de unas células que repiten: OM NAMO BHAGAVATE… OM NAMO BHAGAVATE… OM NAMO BHAGAVATE…


Y que seguirán repitiendo y repitiendo su invocación hasta que la Tierra se despierte de su mentira irreal.


Hasta que se despierte de su falso materialismo igual que de su falso espiritualismo, para entrar en la verdadera materia y en la vida divina sobre la Tierra.
PERO QUIZÁ NO HAYAN TERMINADO TODAVÍA LAS SORPRESAS.

“Esperad al ultimo acto”, había dicho ella en 1958.


Respuesta  Mensaje 5 de 7 en el tema 
De: kuki Enviado: 04/08/2012 00:28

Y ahora, ¿qué va a pasar?


El panorama mundial lo conocemos todos. La demografía china acaba de alcanzar los mil millones, mil millones de hombres. Cada año la India trae al mundo doce millones mas de bebes. Es una progresión geométrica. No hay medio humano capaz de detener esa marea.

Hemos visto con nuestros propios ojos cadenas enteras del Himalaya con todos sus árboles arrasados, en veinte años. Da escalofríos. ¿Y quien hablo de Atila?, toda la Tierra esta llena de pequeños Atilas; aunque, verdaderamente, no sabemos muy bien si se trata de hombres o de que, disfrazado bajo una piel de hombre.


Y quizá sea esa la verdadera cuestión: la Tierra esta llena de seres que no son hombres. Que son cabras, ratas o conejos, pero no hombres. Pueden estar provistos de ciencia, de democracia y de religión, pero no son hombres. Son tubos digestivos muy sofisticados. No hay especie mas llena de falsificaciones.

Una rata es lo que es, sin pretensiones. El hombre no es lo que es, pretende montones de cosas, con una Biblia en la mano y con corbata. El hombre y la mentira van a la par.


Es decir, que todavía no somos hombres.


Pero nuestra mentira esta saltándonos a los ojos. No se trata de otro fenómeno. El hombre esta convirtiéndose en lo que es, y lo que no es va a desaparecer de la realidad. ¿Y como sucederá?


Que va a desaparecer, no ofrece lugar a dudas.


Pero hay millones y millones de mentirosos, y la mentira esta tan perfectamente mezclada con la verdad, que no se sabe muy bien como seria divinamente posible (si, divinamente, pues humanamente…) separar esa mezcolanza sin extirpar lo bueno con lo malo.


Y además, si observamos bien, nos daremos cuenta, con Madre, que “lo mejor no vale mas que lo peor”; es el mismo barrizal de “algo”… que no es lo que es, ni en lo peor ni en lo mejor.

Evolutivamente hablando, es una cierta amalgama celular – ni buena ni mala – que se ha puesto encima un intelecto, filosofía, microscopios y religión, y un cierto numero de otros ingredientes de los que podemos pensar lo que queramos, pero lo que pensemos no es de una importancia definitiva para la especie, aunque no nos lo parezca, como tampoco los evangelios o las fechorías de unos pececillos tuvieron importancia para la fabricación de los mamíferos.

¿Y que significa eso de “separar los buenos de los malos”…, El Apocalipsis?...

¿Y quienes son los buenos?

60.237 – Incluso hay gente que prevé el fin del Mundo, pero es una imbecilidad – decía Madre con su llano lenguaje - . Porque el Mundo ha sido construido con una cierta meta, y no desaparecerá antes de que las cosas estén realizadas. Pero quizá haya… cambios.

¿Y que “piensa” de todo eso una celulita? Esta es quizá la verdadera pregunta y la única pregunta.

Quizá incluso sea el lugar en el que descubramos lo que es el hombre, sin falsificaciones y sin mentira y sobre todo sin… ¡sobre todo sin “verdad”! la vida clara, tal y como es. Cuando hayamos echado al basurero cósmico todas nuestras verdades junto con todas nuestras mentiras, entonces, ¡uf!, respiraremos mejor.

Pero ahí esta el problema: ¿cómo? ¿Cómo llegar a esa celulita pura, y libre, sin hundir todo el edificio que se ha puesto encima y sin aplastar con el la celulita? Es ahí donde necesitaríamos de un mago divino. E incluso sospechamos, con Aristófanes, Moliere y Sri Aurobindo, que ese mago debe ser un tanto humorista.
Pero pongámonos serios (por el momento).

Ahí están esas inquietantes bombas que amontonamos como topos en su agujero.

66.219 – No saben (lo deberían saber, pero no lo saben) que las cosas tienen una consciencia y una fuerza de manifestación, y que todos esos medios de destrucción empujan a su utilización, y que incluso no queriendo usarlos, habrá una fuerza mas fuerte que ellos que les empujara a usarlos.

Las “cosas” tienen una consciencia: las bombas igual que la célula, igual que una brizna de átomo.

En realidad el Universo entero es una consciencia y la materia es consciencia – justo lo que nosotros no somos.

Nosotros confundimos la consciencia con la inteligencia, y es por eso por lo que no vemos nada del Universo tal y como es, vivimos en nuestra idea del universo, una idea explosiva, ¿Y quien tendrá razón al final, esa idea o la consciencia de la materia? Es como una carrera entre ambas. Madre hacia esa carrera en su propio cuerpo, entre esa fuerza de destrucción y la otra.


Y ella se ha ido, aparentemente


Y Sri Aurobindo también, por las mismas razones.


¿La resistencia y la negación de los pequeños espiritualistas y de los pequeños materialistas, serán mas grandes y mas fuertes que el impulso evolutivo? Pues, de que vamos a dar un giro de ciento ochenta grados, de eso no hay duda. Los que creen todavía que Sri Aurobindo y madre eran unos “sabios” o unos “santos” o filósofos o yo que se, son unos burros no-evolutivos. Unos retrasados de la era Terciaria espiritual. Madre y Sri Aurobindo no han venido a predicar ni a revelar nada: han venido a HACER.

Y lo que tenían que hacer lo han hecho.

“La cosa esta hecha.”

Han venido para descubrir y liberar en un puñado de materia, en un puñado de sustancia celular humana, y a pesar de – o precisamente por – todos los obstáculos, un conjunto de células tal y como son, sin sus revestimientos o sus encostramientos evolutivos. Sus cuerpos eran el laboratorio evolutivo.


Lo que han hecho es una operación evolutiva.


¿Y se ha visto alguna vez a la Evolución fallar?


Es lo único que no falla jamás, es lo mas infalible que hay en el mundo; los evangelios pueden fallar, pero no la célula. Una vez que se le ha metido algo en la “cabeza”, en su programa genético, ya no lo suelta, hasta que surja el próximo elemento perturbador evolutivo.


Madre y Sri Aurobindo son unos grandes perturbadores. No hay mas que verlo.


Aunque no vemos nada, como de costumbre, salvo “slogans” y millones de televisiones a través del Mundo que aúllan mentiras verdades o verdades-mentiras, de las que nadie entiende nada, salvo que se tambalean ya desde sus cimientos.

65.203 – Tienen la impresión de estar sobre una Tierra que ha dejado de ser sólida. Tiembla. Y no les resulta confortable.

63.189 – Es imposible que un cambio cualquiera, incluso en un elemento o en un punto de la consciencia terrestre, no haga participar en ese cambio a toda la Tierra, forzosamente. Todo esta estrechamente unido. Y cualquier vibración tiene consecuencias terrestres – no digo universales, digo terrestres - , forzosamente.

Y Sri Aurobindo:

Una piedra inerte sobre la arena que con tu distraída patada mandas a paseo ha producido su efecto en los hemisferios.

Si nuestros televisores tienen ese efecto y pueden sembrar el pánico desde Moscú a Belleville en tres minutos, ¿qué sabemos nosotros de los efectos revolucionarios de un puñado de materia que repentinamente da ese formidable golpe de Estado de tirar por la borda al gobierno mental?

Eso es lo que no alcanzamos a medir, pero cada día se hace mas patente ante nuestros propios ojos.

Es el gobierno mental del mundo lo que esta vacilando y zozobrando en la incoherencia. Echan discurso, todos, pero temblando la Tierra. Esta temblando la Materia. Quizá sea necesario que la Tierra se despierte a la realidad del fenómeno antes de que a todos los pequeños sombreros – de presidente, de obispo, de biólogo, de yogui o de ayatolah - se los lleve el viento por encima de los tejados y de las aturdidas cabezas.


No estamos viviendo un cambio “espiritual” del Mundo, no vamos a cambiar de ideas: vamos a cambiar de mundo, como los teleósteos en sus charcos resecos. Y nuestros comunismos o nuestros marxismos son tas irrisorios como nuestros capitalismos o nuestros evangelismos, como todos nuestros posibles pequeños “ismos”.

Estamos viviendo un cambio evolutivo. El lugar de la batalla es el cuerpo, es la célula. Eso es lo que esta cambiando, y nada mas: “¡Todos los cuerpos, todos los cuerpos!”, decía ella. Todo lo demás solo son malabarismos cerebrales.


Entonces resulta que llegamos a un extraño cruce entre Apocalipsis y la Biología.


Y de pronto, se fue precisando el problema. Era en 1969, tras un experimento que ya hemos citado, pero no basta el final… y es ese final lo que nos interesa. Repetimos:

69.315 - ¿Y que es esta creación?... Separación, ¿no?, y por tanto maldad, crueldad, sed de dañar, y de ahí el sufrimiento, y de ahí toda la enfermedad, la descomposición, la muerte – la destrucción - . Todo eso forma parte de una misma cosa. Y la experiencia que he tenido era la de la IRREALIDAD de esas cosas, como si hubiéramos entrado en una Mentira irreal y todo eso desapareciera cuando salimos de ella - ¡NO EXISTE, no es! - ¡Eso es lo tremendo!

Que eso que para nosotros es tan real, tan concreto, tan terrible, ¡todo eso no existe! Solo es… que hemos entrado en la Mentira. ¿Por qué? ¿Cómo?... y jamás, jamás en toda su existencia, este cuerpo ni una sola vez ha sentido un dolor tan total y tan profunda como ese día, ¡oh!... Y al final de tanto dolor: la beatitud. El dolor, ¡puf! desapareció. Como si todo eso, todo eso que es tan horrible, no existiera. Y todos los medio – que pudiéramos llamar artificiales, incluido el Nirvana - , todos los medios para salirse de ahí no valen nada.

Empezando por el imbécil que se suicida para poner “fin” a su vida – esa es la mayor de todas las imbecilidades - . Desde eso hasta el Nirvana, en donde uno se imagina haber salido, todo eso, todo eso no vale nada. Es en diferentes niveles, pero no vale nada. Y entonces, después de tanto dolor, en el momento en el que verdaderamente uno tiene la impresión de un infierno perpetuo, de pronto… ¡de pronto un estado de consciencia en el que todo es luz, esplendor, belleza, dicha, bondad!...

Es… inexpresable. “Aquí estoy!”, se muestra, y luego, ¡paf!, se va. ¿Será eso? ¿Será eso la palanca?... No se. Pero la salvación es física, no es en absoluto mental, sino FÍSICA. Quiero decir que no esta en la huida, esta AQUÍ. Y no es algo que este velado, escondido o lo que sea: esta AHÍ mismo. ¿Por qué?, ¿qué es lo que, en el todo, nos priva del poder vivir “eso”? No sé. Esta ahí.

Esta AHÍ. Y todo lo demás, incluso la muerte, se convierte verdaderamente en una mentira, es decir, en algo que no existe.

Y añade Madre:

… Pero uno no puede salirse completamente solo.
64.283 – No es para UN cuerpo para quien se ha hecho, es para la Tierra.

Y ahí estamos, verdaderamente, en el corazón del problema.

No se trata de separar los “justos” de los “injustos”, sino de salirnos por completo y todos juntos de una misma pecera de irrealidad, y que todas nuestras maravillas y todas nuestras verdades, igual que nuestras monstruosidades y nuestras mentiras, se desvanezcan en otra cosa…, que lo cambia todo.

“Una pequeña nada que lo cambia todo”, decía ella.

El Apocalipsis esta en el corazón de la célula.


Respuesta  Mensaje 6 de 7 en el tema 
De: kuki Enviado: 04/08/2012 00:29
No nos queda ya tiempo para esperar. Ese es el problema.


Pudiéramos pensar que, con el tiempo, algunos héroes de la Evolución, habiendo comprendido el procedimiento, descenderían al cuerpo, taladrarían su camino a través de las capas y liberarían a la célula de su hipnosis atávica y newtoniana, y que luego la operación se propagaría, como la operación mental se propago entre los grandes monos.

¡Pero si se esta propagando ya, y vertiginosamente! Y ese tiempo ya no lo tenemos. Las masas oscuras vienen al asalto. La Tierra grita. Millones de hombres se preparan para levar anclas. Un ardiente huracán gira como un torbellino encima de Asia.

¿Y creemos que nosotros, tras las paredes de vidrio de nuestros castillos de cristal intelectual, limpios y educados, vamos a escaparnos de ese torrente ardiente e insensato? ¿Quién no ha visto ya las masas levantadas? Un formidable contagio subrepticio esta atravesando nuestras barreras de hormigas. ¿Pero que es? ¿Es el contagio de la vida nueva o de la muerte ya muy próxima?

Tras sus muros de algodón, América electroniza y juega con fuego. Tras sus murallas, el Kremlin esta acorralado y tiembla. Un gato amarillo, cruel y sin alma observa el juego, teje su trama y espera su hora, mientras que una India corrompida, que fue la cuna de la luz, alimenta a los diablos en sus ashrams a la vez que sigue siendo la invisible apuesta de la batalla.

Pues la India es el corazón de la Tierra - pesado, enfangado - , pero el corazón de todas formas. ¿Quién ganara esta insensata carrera: la vida nueva o la vieja muerte de siempre? Ya no es cuestión de décadas, no, nos quedan unos años…, a penas. Esta a las puertas.


Y esa vida nueva y esa muerte parecen tan estrechamente entremezcladas no solo en cada continente, sino en cada nación, en cada grupo, en cada familia, en cada consciencia dentro de un mismo hombre, que no sabemos como seria posible arrancar lo uno sin lo otro. Todas las voces aúllan y mienten, la verdad forma un mismo paquete con la mentira, la mentira abriga una lucecita de la que se alimenta y que la protege. No podemos tocar algo sin tocarlo todo.

Es en la célula y en el cuerpo mismo de la Tierra donde el imposible milagro se convertirá en el único milagro posible.


Estas cuatro reflexiones de madre, si las ponemos una junto a otra, parecen entregarnos la clave.

66.263 – La consciencia ordinaria vive en una agitación continua, ¡es terrible cuando uno se da cuenta de ello! Mientras no nos damos cuenta parece algo totalmente natural, pero cuando te das cuenta te preguntas como es posible que la gente no se vuelva loca, ¡es una gracia! Una especie de pequeña agitación microscópica… ¡Oh!, ¡que horror!

Exactamente la descripción de esa “trama” de la mente física, y por otra parte el milagro, todos los “milagros” posibles; es decir, no el “milagro”, sino el cese de nuestra mentira científica y mental: lo natural… desconocido.

Y Madre añadió esto que comenzó a abrirnos los ojos:

… Y es lo mismo para todo: los acontecimientos mundiales o las catástrofes de la Naturaleza o del hombre, los terremotos y los maremotos, las erupciones volcánicas, las inundaciones, o bien las guerras, las revoluciones, la gente que se mata sin saber por que.

Por doquier están impulsados por algo: detrás de esa “agitación” esta la voluntad de desorden que quiere impedir que se establezca la armonía. En el individuo, en la colectividad y en la Naturaleza.

Entonces comenzamos a ver que esa “trama” no es simplemente asunto de unas células individuales: es toda la Tierra de los hombres la que esta cubierta. Una trepidación microscópica y constante que envuelve al Mundo con su red.


Y luego, en 1969:

69.105 - ¡La cantidad de sugestiones, que pudiéramos llamar “derrotistas”, que hay en la atmósfera terrestre es formidable! Es para asombrarse que no quede todo aplastado de tan… Toda la gente, todo el tiempo, esta formando catástrofes; esperan lo peor, ven lo peor, solo se fijan en lo peor… ¡Oh!, y es hasta en las mas mínimas cosas, ¿sabes? (el cuerpo lo observa todo).

Cuando la reacción de la gente es armoniosa todo va bien; pero cuando existe esa reacción que llamo derrotista, un objeto que cojan se les cae. Y sucede todo el tiempo, sin que haya ninguna razón especial; es solo por la presencia de esa consciencia derrotista.

Lo he visto clarísimamente; todas las voluntades o las vibraciones (porque es algo que se reduce a vibraciones), todas las vibraciones que traen desde las mas pequeñas molestias hasta las mayores catástrofes, ¡todas son de la misma calidad!

Y en 1971, de pronto, abrimos los ojos de par en par:

71.78 – Tengo la curiosa impresión de una especie de trama, de trama con hilos…, como muy flojos (es decir, que no están prietos), que une todos los acontecimientos, y si se tiene poder sobre una de esas tramas todo un campo de circunstancias puede cambiar, circunstancias que aparentemente no tienen nada que ver unas con otras, pero que están unidas ahí y por tanto unas implica necesariamente la existencia de otras.

Y eso, tengo la impresión de que es algo que envuelve toda la Tierra. Y NO ES MENTAL. Son circunstancias dependientes unas de otras de forma totalmente invisible exteriormente, sin una lógica mental, pero que están como unidas unas a otras. Y si se es consciente, verdaderamente consciente de eso, uno puede cambiar así las circunstancias.

(Pregunta:) ¿Sientes que tienes poder sobre alguna de esas tramas?

No, es de otra forma, me di cuenta porque estaba actuando sobre una de esas tramas. Si tuviéramos el poder de reemplazar una de esas tramas por otra podríamos cambiar así todas las cosas. Es inexpresable.


¿Sobre que trama estas actuando en este momento?


¡Pues no lo sé! Son tramas que están alrededor de la Tierra. Y FUE AHÍ DONDE SE NOS ABRIERON LOS OJOS:


… Hay una… en la que veo… ¡Las mas mínimas circunstancias de la vida esta ahí! Y entonces, cuando la observo así, veo que se extiende sobre todo el país (la India), y no solo sobre todo el país, sino sobre la Tierra.

Si se te cae un objeto, ¿qué es lo que se moverá allá lejos, en Kamtchatka o en Washington? Y tu paso en falso aquí, ¿de que microscópica (o gigantesca, da igual) vibración habrá salido en Spitzberg o en la calle Montmartre? ¡Todo esta unido!

Es terrible.

“Y es no es mental.”

¿Entonces que es?

Todas las células y los átomos de la Tierra son un mismo cuerpo continuo. Y si uno toca aquí una celulita, si uno hace un minúsculo agujero en esta malla, en esta microscópica trama “personal”… - pero si no hay nada personal no hay nada individual - ¡no se puede agujerear un sitio sin agujerearlo todo!

Es lo que Madre y Sri Aurobindo han hecho; han sembrado un irresistible contagio.

Pero entonces el problema toma una envergadura inesperada en la que este microscópico individuo que somos asume una importancia desmedida o a la medida de cualquier cosa sobre el planeta: un terremoto o un hermoso gesto de alma que de pronto esboza una sonrisa en esta papilla negra de la Tierra tienen la misma importancia. Todo es igual.

Solo hay una cuestión: la calidad de la vibración; negra o ligera, solar y sonriente o derrotista.


Pero, cuidado, no hagamos poesía.


Un día de 1967, Madre salió de pronto de una larga concentración o contemplación, y se puso a hablar en ingles, como si fuera Sri Aurobindo el que hablara (solía sucederle a menudo), y con su vocecita lenta y cristalina dijo esto, de lo cual no entendimos nada, pero que ahora vemos claro:

67.251 – Dentro de algún tiempo podré decir… (y después de un largo silencio)… lo que significa exactamente la realidad de esta materia aparente… Tengo la impresión, exactamente la impresión de estar a punto de obtener una clave, una clave o un “truco”, un procedimiento (no se como expresarlo: todo esto son… vulgarizaciones), pero es algo que, si lo poseyéramos sin estar totalmente del lado verdadero…, en un segundo podría ocasionar una catástrofe terrible.

¿Qué catástrofe? No se…, como una disolución del Mundo.

La ruptura de la trama? ¿Desembarcar de pronto en el lado verdadero de la Tierra? Un “de pronto”… de lo mas asombroso quizá.


Pero, cuidado, no hagamos tampoco ciencia-ficción.


Un año mas tarde era mayo de 1968.1

1. Se refiere Sarprem al movimiento espontáneo y revolucionario que por aquellas fechas paralizo en Francia durante días, la horrible maquina estatal-industrial. Millones de personas se estremecieron en las calles notando la cercanía de "otra cosa"., de "algo", y pintaron en los lugares ocupados como consignas de un futuro: "Se decreta el estado de felicidad permanente", "Hay método en su locura", "Sean realistas, pidan lo imposible"... Paris fue la cresta de la ola de una marea que atravesó la Tierra entera aquel 1968. Todos los viejos poderes tambalearon y se anuncio un Poder Nuevo (N. del T.)

En cuanto madre se entero lo comprendió al instante:

“No se trata de una huelga: es una revolución…”

Abortada, al parecer, tragada por el viejo habito y por todas las viejas deformaciones políticas o de otra clase, pero había algo allí… que anunciaba un acontecimiento terrestre mas general y completo… que nos aguarda. Pudiéramos decir que fue un “agujero colectivo”, pero momentáneo, en la trama.

El 22 de mayo madre nos decía:

68.225 – Existe el fortísimo sentimiento – fortísimo – en la consciencia de que ha llegado la hora. Hay inmensos periodos en los que las cosas se van preparando – el pasado se agota y se prepara el futuro - , y son inmensos periodos, neutros, sin brillo, en los que las cosas van repitiéndose, y parece que tienen que ser siempre así. Y luego, de repente, entre dos periodos de esos, se produce el cambio. Como el momento en el que apareció el hombre sobre la Tierra. Ahora es otra cosa, otro ser…

Y Madre veía de pronto a aquellos estudiantes, aquellos jóvenes.

…La policía representa la defensa del pasado. Pero si MILLONES, no miles, millones de personas se reúnen y ocupan los lugares, absolutamente pacificas, simplemente se reúnen y ocupan, entonces eso tendrá poder. Pero que no haya violencia: el dejarse llevar por la violencia es volver al pasado, es estar abierto a todos los conflictos. No, una ocupación por las masas TODO PODEROSAS EN SU INMOVILIDAD, que impongan su voluntad por el número.

Es claramente – no en sus detalles, sino en la dirección del movimiento (de mayo del 68) - , claramente la voluntad de acabar con el pasado, de dejar la puerta abierta al futuro. Es como una especie de hastió por el estancamiento, así es. Sed de ”algo” que esta delante, que parece mas luminoso y mejor.

Y en efecto. HAY algo. HAY una respuesta. Hay una Fuerza que quiere expresarse.

Hay una trama que puede, que quiere romperse, si hubiera los suficientes millones de pequeñas vibraciones de esperanza que quisieran gritar, gritar, ¡No!, a toda esta mentira… irreal.


Y así nos estamos aproximando al cuento de hadas.


Pero un cuento de hadas muy racional, que quizá sea la suprema racionalidad del Mundo.


Esa perforación de la trama no es un vano espejismo, es algo que todos, o muchos de entre nosotros, hemos podido comprobar sin saber lo que era – los niños, sobre todo - . Los niños se caen sobre las piedras de sílex de Fontaineblau sin darse cuenta siquiera, sin hacerse un rasguño, como si no pasara nada. Y entonces no pasa NADA.

En esos momentos, que podemos llamar de heroísmo o de sonambulismo, o de cualquier otro “ismo”, en los que de pronto el aire el ligero y el cuerpo danza como si abrazara toda la materia que le rodea, y la mirada es clara como una llama, uno atraviesa cualquier cosa: el fuego, las balas, un accidente, la muerte. Y nada puede tocarte. Se es invulnerable.

Ligero y triunfante. Ni se piensa en ello, es sencillo, muy sencillo, evidente y sin historias. El pecho esta como henchido de un aire suave que huele a la primavera de la Tierra, y tan ágil…, todo es ágil y como maleable; basta decir “quiero”, y ya esta, uno esta ahí, en pleno milagro. La falsa materia se deshace, uno esta en el gran viento que lleva los Mundos d forma tan ligera… Todos conocemos momentos de esos. La trama se afloja.

Todo es diferente.

64.253 – Es mi experiencia de todo este tiempo, es una visión y una convicción, la convicción de una experiencia: las dos vibraciones (la mentira trepidante y la verdad ligera) están entremezcladas todo el tiempo, todo el tiempo, y todo el tiempo la una esta infiltrándose en la otra. Quizá, la maravilla aparece cuando la cantidad infiltrada es lo suficientemente grande como para ser perceptible.

Pero tengo la impresión, y una impresión agudísima, de que es un fenómeno que esta produciéndose todo el tiempo: todo el tiempo, por doquier, de forma minúscula, hay una infiltración infinitesimal de la verdad en la mentira, y en ciertas condiciones, que son visible, se produce una especie de ensanchamiento luminoso - no sabia explicarlo - , y entonces la masa de infiltración es suficiente para dar la impresión de un milagro (quizá fue ese el fenómeno de mayo del 68). Pero de todas formas es algo que esta produciéndose en el Mundo todo el tiempo, todo el tiempo, sin cesar.

La sustitución de vibración.


El Milagro de la Tierra ocupando el sitio de la mentira.


¿Y si eso se produjera colectivamente? Si millones, si, millones, de voces jóvenes que ya están hartas de esta vieja Tierra de mentira y de sus columnas grises que se alinean para recoger el diploma de la vieja forma de morir, si esas voces claras, de pronto, dejaran fundir su corazón, dejaran henchir su pecho con un aire ligero y gritaran: “NO, basta ya”…


Todas esas células, liberadas de pronto de su hipnosis.


“¿Cuándo? ¿Cuándo?”, preguntaba la voz de la Tierra.


55.1210 – Pienso que se producirá en el momento en el que haya suficiente numero de consciencias que sientan de forma absoluta que no se puede vivir así.

Es preciso que todo lo que ha existido, y existe aun, aparezca como un absurdo que no puede durar mas; en ese momento podrá producirse, pero no antes. De todas formas, hay un momento en el que sucederá, habrá un momento en el que el movimiento volcara en una realidad nueva. Si, UN MOMENTO.

Hubo un momento en el que el ser mental se manifestó sobre la Tierra. Y habrá UN MOMENTO en el que la consciencia supra-mental pueda entrar en esta consciencia humana y manifestarse. No es algo que se va alargando como una goma, no hay un momento en el que se produce, puede suceder como un relámpago.

Todo se nos caerá de las manos: nuestros bolígrafos, nuestras leyes, nuestra ciencia, nuestro futuro de emparedados vivos.

Una inmensa risa henchirá el pecho de la Tierra, ¡y ya está!

¿Y por que no ahora?...
Y los que ya están muertos se quedaran tiesos.
Un Apocalipsis, si, sonriente.
Mortal para los muertos y ligero para los siempre vivos.
Un cuento de hadas en las células de la Tierra.
SATPREM
Land's End
15 de febrero de 1980


Respuesta  Mensaje 7 de 7 en el tema 
De: kuki Enviado: 04/08/2012 00:59

Sri Aurobindo

  Sri Aurobindo nació en Calcuta en 1872. Después de trece años de formación occidental en Cambridge y en Oxford, regresa a su país, donde es uno de los impulsores y dirigentes de la independencia de la India. En 1904 había iniciado el yoga para la liberación de la India, en 1910 comienza su “verdadero yoga” para posibilitar a la humanidad evolucionar más allá de sus límites actuales, y crea el Yoga Integral: un método psicológico que nos capacite para hacer evolución experimental. Nos dejó una obra escrita de más de 30 volúmenes, y un gran secreto por desvelar en nuestro propio cuerpo.

   “He experimentado con más precisión y escrupulosidad que un sabio experimenta su formula en su laboratorio...” Sin embargo, a pesar de esos volúmenes escritos, Sri Aurobindo no dijo nada del proceso concreto de transformación celular.

 

Sri Aurobindo

Madre

  Madre nació en París en 1878, de madre egipcia, cursó estudios de música, pintura y matemáticas, siendo una consumada ocultista. En 1914 se une a Sri Aurobindo para abrir juntos una nueva vía a la Evolución. En 1959, a sus 80 años, después de haber alcanzado las más altas cumbres de la consciencia, comienza el Yoga de las células: el ensayo de transformar la materia viva –las células del cuerpo- por la fuerza misma de la consciencia.

  Madre fue narrando casi día a día a Satprem ese proceso durante 15 años... Es lo que describen hasta 1973 los 200 casetes y los 13 volúmenes del documento de evolución experimental denominado “La Agenda de Madre”.

 

Madre


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