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pensadores: U.G.Krishnamurti: Una vida...6. Conclusiones.
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De: x-x-loly_ta-x-x  (Mensaje original) Enviado: 26/10/2003 22:13

U.G.Krishnamurti: Una vida

Biografía, por Mahesh Bhatt

U.G. con Valentine


6. Conclusiones.


Nuestra estadía en Londres ha terminado. Mientras despegamos para San Francisco reproduzco en mi mente los incidentes de la semana pasada. Alguien dijo, 'Cualquier historia contada dos veces es ficción.' U.G. está de acuerdo con ese alguien. Él dice, 'Todas las autobiografías son mentiras. Y las biografías son mentiras dobles.' A veces siento que escuchar a U.G. podría realmente hacer naufragar todo el trabajo que he hecho hasta ahora con esta biografía.

Volamos sobre el océano atlántico. La aeronave se tambalea. 'Ajuste su cinturón de seguridad,' anuncia la azafata. 'Estamos pasando por cierta turbulencia...' El avión comienza a vibrar. Me despiertan, o mejor dicho me hacen conciente de que estoy conciente. U.G. está durmiendo desde hace rato. El vuelo de Londres a San Francisco dura once horas. La idea de volar sobre estas grandes extensiones de agua me aterroriza. Queriendo escapar del miedo, me esfuerzo por retomar el hilo de la vida de U.G. desde el momento en que dejó Londres.

Todavía tenía un boleto de vuelta a la India. Lo devolvió en Paris y consiguió 350 dólares. Durante noventa días U.G. vivió en Paris en un hotel, vagando en las calles como ya lo había hecho en Londres. La única diferencia era que ahora tenía algo de dinero en el bolsillo.

Mientras estaba en Paris U.G. escuchó una frase que había dicho Charles de Gaulle: 'Es difícil gobernar una nación que produce 360 variedades de queso.' Durante esos noventa días que U.G. estuvo en Paris, comió una variedad de queso diferente cada día. (Incluso hoy en día su comida favorita es el queso.)

Cuando U.G. se vio cayendo nuevamente en el viejo patrón de vida se fue de Paris. Pero se resistía a volver a la India porque eso involucraría ver a sus hijos y su familia. Ese prospecto lo asustaba. Se fue a Ginebra con ciento cincuenta francos más o menos. Se siguió quedando en un hotel incluso cuando ya no tenía para pagar la cuenta. Después de dos semanas el administrador del hotel le reclamó el pago. U.G. no tenía dinero y se dio por vencido. El único recurso que le quedaba era ir al consulado de la India.

'Mándenme de vuelta. Estoy acabado,' le dijo a los funcionarios del consulado. Mientras decía esto, la resistencia de U.G. de volver a la India se disolvió. Sacó su cuaderno de presentación y se lo presentó al vicecónsul: 'Uno de los oradores más brillantes que la India haya producido.' El cuaderno contenía, entre otras cosas, las opiniones de Norman Cousins y Radhakrishnan acerca de sus talentos. El vicecónsul quedó impresionado pero dijo, 'No podemos mandar esta clase de hombre de regreso a la India a expensas del gobierno. Trate de que le envíen algo de dinero desde la India y mientras tanto quédese conmigo.'

Fue aquí dónde U.G. conoció a Valentine de Kerven que estaba presenciando el intercambio entre él y el vicecónsul con gran interés. Valentine era traductora en el consulado de la India. Como si fuera un acto del destino, ese día resultó que estaba allí en el escritorio del frente porque la recepcionista había faltado. Ella y U.G. comenzaron a charlar y pronto se volvieron amigos cercanos. Ella dijo, 'Si quieres puedo arreglar para que te quedes aquí en Suiza. Si no quieres ir a la India, no vayas.' Un mes después el consulado le dio la espalda a U.G. pero él de alguna manera de las ingenió para seguir adelante con la ayuda de Valentine. Fue ella quien creó un hogar para U.G. en Suiza. Valentine eventualmente renunció a su trabajo. No era una mujer rica. Pero el poco dinero que tenía con su pensión era suficiente para que ambos vivieran.

Madame Valentine de Kerven era una mujer notable por derecho propio. Nacida en Suiza en agosto de 1901, era hija de un famoso neurocirujano cuyos libros se habían traducido a veinte idiomas. Su padre también figura en la literatura médica por su descubrimiento, llamado "Síndrome de Kerven." Su abuelo era un clérigo. Valentine se fue de Suiza a Paris a la edad de dieciocho años, con la intención de independizarse. Nunca fue creyente de ninguna doctrina religiosa y era una revolucionaria en más de un sentido. U.G. nunca la vio derramar una lágrima en todos sus años juntos.

Valentine pertenecía a un grupo de artistas y escritores. Tenía interés en la fotografía y el arte moderno y fue un activo miembro del grupo de teatro experimental francés. Tuvo una relación muy estrecha con el filósofo y poeta, Antonin Artaud, quien era también un anarquista. Junto con Dullin presentaron una obra escrita por Artaud. También solía diseñar ropa. Era una enfermera entrenada y trabajó en la Cruz Roja de Suiza durante y después de la Guerra.

Valentine vivió abiertamente con un amigo, lo que en aquellos días se consideraba una ofensa social. Ella y su amigo fueron los primeros en cruzar el desierto del Sahara en motocicletas. También fue la primera mujer en vestir pantalones en Paris. Hizo un documental sobre los gitanos y fue la primera productora de cine de Francia. Su compañía productora se llamó "de Kerven Films". También hizo documentales sobre las investigaciones médicas del padre.

Trató sin éxito de unirse a la lucha contra Franco y los fascistas en España. En los cincuenta, condujo desde Suiza a la India, un viaje que sería el primero de muchos.

Desde ese casual encuentro en el Consulado de la India en Ginebra, las vidas de U.G. y Valentine se mezclaron. Permanecieron 'compañeros de viaje sin destino' hasta el ocaso de la vida de Valentine.

A los ochenta y cinco, a Valentine se le diagnosticó el mal de Alzheimer. Y comenzó su declive; su memoria empezó a fallar. Pero de alguna forma el brillo en sus ojos continuó brillando hasta el final. Terminó sus días viviendo con sus amigos en Bangalore, una familia del sur de la India, que había conocido en 1969.



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De: x-x-loly_ta-x-x Enviado: 26/10/2003 22:14

El 20 de enero de 1991, mientras las fuerzas aliadas bombardeaban persistentemente a Iraq, una llamada telefónica anunciaba, 'Valentine ha muerto... Se fue en paz esta tarde.' Tenía noventa años. Su muerte fue en contra de las predicciones astrológicas, que le auguraban una vida de cien años.

Al morir Valentine U.G. estaba en California. Cuando se le comunicó la noticia de su muerte le dio instrucciones a los que la habían estado cuidando para celebrar los ritos de despedida, de una manera silenciosa y sin ninguna emotividad: 'Es extranjera. Necesitarán permiso de la policía para cremar el cuerpo. El consulado suizo en Bombay también debería saber de su muerte. Su cuerpo puede ser cremado sin ninguna ceremonia ya que ella no tenía creencias religiosas de ningún tipo. ¿Qué harán con las cenizas?' preguntó. 'Las vamos a arrojar a las aguas de un río sagrado, el Kaveri,' contestaron los amigos.

A Valentine, que había creado el Fondo para los Viajes de U.G. Krishnamurti con su herencia, a menudo la gente le preguntaba por qué había dedicado toda su vida y su fortuna tan solo para estar con U.G. Pero nunca contestó a tales preguntas.

Un pequeño párrafo de su diario, escrito en francés, lo dice todo: '¿En dónde podría hallar un hombre como él? Al fin he conocido a un hombre, un hombre al que muy raramente se lo puede conocer.'

En 1953, mientras U.G. estaba viajando por el hermoso valle de Saanen en los Alpes, algo en él dijo, 'Bájate del tren y pasa un tiempo aquí.' Y él hizo exactamente eso. Mientras estaba allí se dijo, 'Este es un lugar en el que debería pasar el resto de mi vida.' Tenía mucho dinero por entonces, pero su mujer no compartía su inclinación. Odiaba el clima. Desde entonces, vivir en Saanen había permanecido como un sueño insatisfecho para U.G. Y ahora, así como así, se había materializado. Valentine preparó una casa para U.G. en Saanen.

Y entonces, un día, J. Krishnamurti llegó allí. Comenzó a dar charlas y encuentros en el valle de Saanen cada verano. U.G. en ese momento no estaba interesado en Krishnamurti, o llegado el caso, en nada. Ni una vez, hasta que cumplió cuarenta y nueve años, habló con Valentine sobre su interés en la verdad o la realidad, etc. Aunque no quedaba ni rastro de ninguna búsqueda en él, ni el deseo de buscar algo, sentía que algo extraño le estaba sucediendo.

Durante ese tiempo (él se refiere a eso como 'el período de incubación') toda clase de cosas sucedían dentro suyo -- constantes dolores de cabeza y terribles 'dolores en el cerebro'. Consumía grandes cantidades de aspirina para aliviarse pero sin éxito. Un día Valentine le dijo, '¿Sabes la cantidad de dinero que estás gastando en tus aspirinas y tu café? Te tomas quince tazas de café por día. ¿Sabes lo que significa en términos de dinero? Son como trescientos o cuatrocientos francos por mes. ¿Qué te pasa?' U.G. no podía explicarle a nadie la naturaleza de los dolores de cabeza que sufría por entonces.


Me sucedían toda clase de cosas extrañas. Recuerdo cuando me rocé el cuerpo de esta forma, hubo una chispa, como el brillo de un fósforo, en el cuerpo. Valentine solía salir de su habitación para ver -- pensaba que había automóviles pasando por ese lado en la mitad de la noche. Cada vez que me daba vuelta en mi cama había una chispa de luz. Era tan extraño. Era electricidad -- por eso digo que esto es un campo electromagnético. Al principio pensé que era por mis ropas de nylon y la electricidad estática; pero entonces dejé de usar nylon. Yo era un hereje escéptico, de la cabeza a los pies. Nunca creía en nada. Incluso si hubiera visto un milagro justo enfrente de mis ojos, no lo hubiera creído en absoluto -- tal era el carácter de este hombre. Nunca se me ocurrió que algo de esa clase me estaba a punto de ocurrir.


Puesto que todo el 'asunto espiritual' estaba fuera de su sistema, U.G. no relacionó lo que le estaba pasando con la liberación o moksha. Pero de alguna forma, en el fondo de su mente, la pregunta sobre '¿Qué es ese estado llamado moksha o liberación?' persistía.

En 1963, era imposible caminar por las calles de Gstaad sin tropezarse con J. Krishnamurti. U.G. siempre trató de evitarlo, debido a que no veía ninguna razón para que ambos se encontraran. Un día, cuando estaba volviendo a casa, comenzó a llover torrencialmente. U.G. estaba todo mojado. En ese momento, el Mercedes de Krishnamurti se detuvo con un chillido. La puerta se abrió de golpe y él le gritó a U.G., '¡Súbete, rápido!' 'Gracias,' dijo U.G., 'pero no he asegurado mi vida. Y no confío en cómo conduces.' 'Como quieras,' dijo Krishnamurti y se fue.

En abril de 1967, U.G. resultó estar en Paris con Valentine. Algunos de sus amigos le sugirieron, '¿Por qué no vas a escuchar a tu viejo amigo Krishnamurti? Está dando charlas aquí.' Como Valentine no había oído nunca a Krishnamurti, U.G. pensó que deberían ir. Cuando llegaron, tenían que pagar dos francos como tarifa de admisión para la entrada. U.G. no estaba dispuesto a hacerlo. Dijo, 'Hagamos algo tonto. Vamos al Casino de Paris.' Incluso cuando costaba veinte francos fueron allá. Mientras miraba el show U.G. tuvo una experiencia extraña. 'No sabía si era la bailarina la que estaba bailando en el escenario o si era yo el que estaba bailando. Había un movimiento muy especial dentro de mí. No había división. No había nadie viendo a la bailarina.' Esa experiencia, que duró hasta que salieron del teatro, dejó muy confundido a U.G.

La última vez que tuvo un sueño fue una semana antes de ese incidente. En el sueño lo picaba una cobra y moría instantáneamente. Su cuerpo era llevado en una camilla de bambú al lugar de la cremación. Lo colocaban en una pira funeraria. Las llamas del fuego lo despertaron de golpe. Encontró que su frazada eléctrica estaba en 'alto'. Ese sueño fue un preludio de su 'muerte'.

Aunque U.G. ya no sueña, sigue teniendo lo que podrían llamarse 'experiencias de muerte'. Llamarlas 'experiencias de muerte' es engañador porque la muerte no puede ser experimentada por él ni por nadie. Como dice U.G., 'No es algo poético o romántico, como "morir a todos tu ayeres". La muerte y el nacimiento son procesos simultáneos. No hay espacio entre el nacimiento y la muerte.'

Esa muerte que U.G. atraviesa sucede en cualquier clase de situaciones y lugares. Una vez en Roma había ido a ver una película de James Bond junto con unos amigos, incluyendo al Dr. F. Leboyer, la renombrada autoridad en parto natural. En una escena en la que se hacían unos disparos, Leboyer descubrió a U.G. colapsando en el piso. Se asustó. Unos segundos después, U.G. revivió. Leboyer dijo, 'La forma en que caíste, U.G., fue exactamente como un hombre al que le disparan.' Leboyer llegó a decir que mientras U.G. se recuperaba, sus movimientos eran similares a los de los bebes recién nacidos. U.G. dijo, 'Esos movimientos fueron el origen del Yoga. Los movimientos traen al cuerpo de regreso a su ritmo natural. Lo que hoy llaman Hatha Yoga no es más que acrobacias.'

Cada vez, esta 'muerte' le ocurre a U.G. de diferente manera. No se puede predecir. No hay forma de saber cómo ni cuando le sucederá. Es uno de esos 'eventos extraños e inesperados'. Para U.G., es una renovación del cuerpo. Dice que cuando el cuerpo no se pueda renovar a través de ese proceso, lo que llamamos 'muerte final' sucederá. U.G. describe el proceso de la siguiente manera: 'Es muy similar a la muerte real -- manos y pies fríos, endurecimiento del cuerpo y dificultad para respirar.'

Un observador de ese proceso dijo que U.G. parecía un cadáver. U.G. no puede describir lo que realmente sucede durante esa condición. Dice: 'No tiene nada que ver con lo que la gente llama "experiencia de muerte cercana".' Y agrega, 'Esas son útiles solo para escribir libros, organizar seminarios y hacer dinero.' También dice que ese proceso no es algo que le ocurra solo a él. Les sucede a todos los organismos vivos del planeta incluyendo al planeta mismo. Dice que la razón por la que la gente no se da cuenta del proceso es porque están bloqueados por el pensamiento.

Los eventos en el Casino de Paris seguidos por el sueño en el que U.G. vio su cuerpo quemándose fueron solo el comienzo de una serie de eventos extraños que estaban por ocurrir luego.



 
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